Cumpliendo con una tradición de años, la Iglesia Católica celebró este jueves en la Catedral el Te Deum en conmemoración del 147° aniversario del Combate Naval de Iquique y Día de las Glorias Navales. “Como Iglesia Católica queremos expresar nuestra renovada gratitud a esta querida institución de la Armada de Chile”, planteó en si homilía el obispo Oscar Blanco Martínez, quien este martes 19 de mayo cumplió 10 años de episcopado. “Queremos volver a valorar a estos hombres y mujeres que abrazan, no sólo la profesión marítima, sino la vocación de servir las 24 horas a la Patria, custodiando y defendiendo nuestros mares y, de modo especial, nuestro estrecho de Magallanes”.

Agregó que los hombres y mujeres de mar conocen el lenguaje del deber y “saben que el mar no perdona la negligencia, ni tampoco la soberbia”. En otro pasaje de su mensaje, que entregó frente a las autoridades que asistieron a la ceremonia religiosa, subrayó que “pensar a Chile desde el mar es custodiar la vida y la confianza pública. Implica diversidad de perspectivas y legítima confrontación de ideas.

Precisamente por ello exige una ética superior del diálogo. La búsqueda de consensos no es debilidad, sino signo de madurez política y amor al país”. “Ninguna reforma institucional, ningún progreso será posible, si no se recupera el sentido profundo de la dignidad del otro y del respeto por las ideas”.

También abogó por “reconstruir una cultura de respeto, solidaridad y verdadera paz social”. Cerró señalando que “este aniversario renueve en el personal naval y cada chileno, el principio de cuidar la vida como vocación. Mantener el espíritu en la verdad y servir con cercanía, para que cada vez que una unidad zarpe al mar, ese mar que hoy nos baña y nos recuerda la grandeza de Chile, lo haga llevando en su cubierta a un pueblo entero que se confía a ustedes”.