Revuelvo generaron ayer las declaraciones del diputado Jaime Araya (IND-PPD), quien anunció un "tsunami" de 2. 500 indicaciones de los partidos de la oposición al proyecto de reconstrucción. Dichos que molestaron al Gobierno y al oficialismo, desde donde acusaron un "boicot" legislativo.
Incluso algunos parlamentarios de la oposición, se incomodaron con las palabras del diputado, asegurando que las indicaciones que presentarán serán mucho más acotadas y que tendrán sustento. Otros, en cambio, rechazaron los dichos del Ejecutivo y defendieron su derecho a colegislar. Como sea, el tema abrió una nueva fisura en la relación entre ambos sectores, la que parece estar lejos de solucionarse.
En ese contexto, la pregunta que se abre es sobre el objetivo que persigue la izquierda con esta estrategia. Al respecto, el director del Centro de políticas Públicas de la Universidad del Desarrollo, Gonzalo Müller, cree que esto "refleja la peor cara de la oposición frente a la ciudadanía y un contraste muy fuerte frente a la negociación PDG-Gobierno. La oposición compuesta por la izquierda más dura, al dejar en evidencia que sus indicaciones valoradas solo por la cantidad, solo buscan demorar, entorpecer o frenar el avance del proyecto que busca que Chile vuelva a crecer".
Esto, insistió Müller, "en contraste" con la otra oposición, la del PDG y algunos independientes, que "se suman al proyecto con indicaciones que lo mejoran o que buscan beneficios concretos para los ciudadanos". Asimismo, el director del Magíster en Gobierno y Dirección Pública de la Universidad Autónoma, Eric Latorre, apuntó que "es una estrategia política, a mi juicio, bastante poco generosa y bastante poco adecuada, efectivamente es, al menos, retrasar el debate. Y generando a partir de ese debate, posiciones donde la opinión pública vaya haciendo puntos políticos, donde la opinión pública vaya tomando distintas posiciones y elementos y eventualmente centrar la discusión al final del día en la baja de impuestos a los ricos y que no hay nada para la clase media.
Ese dilatar, que pueden ser meses, la discusión del proyecto, sin duda juega en contra del gobierno". A su juicio, "aún cuando el Gobierno cuente con los votos del PDG u otros para aprobar el proyecto, pero el daño que se le provoca, efectivamente, es muy grande en la dilatación de esta iniciativa. Y por lo demás, igual vale la pena decir, es una iniciativa muy compleja y hay indicaciones que hacerle, el tema no es que aquí la oposición no tenga que hacer nada, pero aparentemente el ánimo no es simplemente hacer indicaciones de buena fe, sino que como una estrategia entorpecer".
El analista político de la Universidad Andrés Bello, Germán Silva, cree que "presentar muchas indicaciones a una iniciativa es una estrategia legislativa que se usa para transformar un proyecto, para alejarlo de su idea original. Más aún cuando el Ejecutivo le pone suma urgencia. Creo que la oposición busca proyectar que aprobar la idea de legislar no será un triunfo del Gobierno, porque le dejaron la batalla para la discusión parlamentaria.
De hecho eso forzó al Gobierno a decir que podría gobernar por decreto, que creo que no fue una frase afortunada". "Pero más allá de la estrategia definida, creo que es un error advertir de un bombardeo de indicaciones, sin entrar al fondo. Le resta seriedad a la política.
Yo creo que podrían hacer el foco comunicacionalmente en temas que tienen respaldo ciudadano cómo la no rebaja de impuesto a las empresas o las contribuciones sin restricciones y que no se dé un número específico de indicaciones", recalcó Silva. Finalmente, el académico de la Universidad de Talca, Mauricio Morales, explicó que "el Gobierno debe estar más preocupado de promover un gran acuerdo que de criticar a la oposición. Un buen negociador lo que hace es dialogar y tender puentes, no dinamitar a cada rato cualquier posibilidad de consenso.
Esto lo han entendido los presidentes de Republicanos y Evópoli, que buscan conversar con los partidos del Socialismo Democrático y la DC. Ese es el camino para sacar adelante una buena reforma". "Por cierto que la idea de presentar miles de indicaciones para retrasar la aprobación del proyecto es una conducta absurda, pero acá es el Gobierno el encargado de evitar eso, sentándose a dialogar con la oposición", concluyó Morales.