Probablemente la mitad de ustedes ya las había notado y la otra mitad jamás se había detenido a mirarlas. Hablamos de las pequeñas líneas en relieve ubicadas bajo las teclas F y J en la mayoría de los teclados de computador. Están ahí desde hace décadas, pero pocos conocen su verdadera utilidad.
Según explicó BBC, estas marcas funcionan como una guía táctil para ubicar correctamente los dedos índices sin necesidad de mirar el teclado. Gracias a ellas, es posible encontrar de inmediato la llamada “fila central”, donde se apoyan las manos al escribir: A, S, D, F y J, K, L, Ñ. Esa posición permite escribir más rápido, con mayor precisión y sin bajar la vista hacia las teclas.
En teoría, los índices descansan sobre la F y la J, mientras los pulgares quedan listos para usar la barra espaciadora. Desde ahí, el resto de los dedos alcanza cómodamente las demás letras. En otras palabras, esas pequeñas rayas fueron diseñadas para que puedas escribir casi de memoria.
En algunos modelos no aparecen como líneas, sino como pequeños puntos en relieve, pero cumplen exactamente la misma función. Lee también... ¿Por qué podemos escribir en un teclado sin siquiera conocer el orden de las teclas?
Jueves 12 Diciembre, 2013 | 16:35 Una herencia de las máquinas de escribir Aunque hoy las asociamos al computador, estas guías tienen raíces mucho más antiguas. Su origen se remonta a las máquinas de escribir y al teclado QWERTY, diseñado en el siglo XIX por el inventor estadounidense Christopher Latham Sholes. El sistema buscaba mejorar la velocidad de escritura y reducir errores, algo fundamental en una época donde escribir rápido era una habilidad altamente valorada.
Cada vez pasan más desapercibidas Pese a que siguen presentes en la mayoría de los teclados físicos, el auge de celulares, tablets y pantallas táctiles ha hecho que estas marcas sean cada vez menos relevantes para nuevas generaciones. De hecho, muchas personas hoy escriben velozmente sin mirar el teclado y sin haber recibido clases de mecanografía. Aun así, esas discretas líneas siguen ahí, recordando una época en que dominar el teclado era casi un arte.