Pocas veces, pero Marileo, delantero del Club de Deportes Naval de Talcahuano, había corrido tanto tras el balón de fútbol. Se había prometido junto a sus compañeros de equipo llevar a su club a la primera división. Las galerías del Estadio Naval de la ciudad puerto, estaban atiborradas de hinchas que no se cansaban de animar a sus jugadores, alentándolo por ese triunfo y, lo lograron.

Ascendían a primera división. Pedro Marileo, estaba feliz. Deportes Concepción y Universidad de Concepción serían clubes que conocerían su empeño deportivo.

Buen compañero, alentaba a su equipo en procura del triunfo. Terminado su periodo de jugador profesional en el futbol chileno, cumpliría otras funciones laborales. Sus queridas comunidades en Tirúa serían motivo de su preocupación.

Eran años que se iniciaban manifestaciones de la tierra araucana en procura de resolver asuntos de la naturaleza mapuche-lafquenche. En una ocasión, al verlo preocupado de los asuntos públicos, ubicado en la esfera del orden, economía abierta y estado subsidiario, le preguntaron por qué había escogido ese lugar si tiempos anteriores lo habían visto levantar la voz en procura de encauzar la voz de su pueblo. Él respondió: "Porque soy mapuche".

Así de simple, sin más rodeos. El interrogador continuó. "¿Cree Ud.

que ambas cosas, ser mapuche y exigir que a su pueblo se le escuche y atienda tiene alguna relación con su condición política de hombre libre, defensor de una economía social de mercado, esto último encarnado por quienes llegaron a sus tierras? Él, guardó silencio y levantó su voz. "Acaso mi pueblo no tiene los mismos derechos que usted.

Señala como representativo de mi pensamiento, libertad, administración económica abierta, derecho a la propiedad que, en nuestro caso, adquiere mayor relevancia porque somos de la tierra, lo mismo que el huinca lo es de la suya. ¿Quiere usted hacernos diferentes? " Y culminó reafirmando, "Yo soy mapuche y lo que rige nuestra vida es la naturaleza, al igual que ella misma, rige la vida de quien cuida de su humanidad, de su persona.

En tal cuestión, nos encontraremos siempre". Las redes sociales han dado cabida a una sucesión de críticas hacia el Presidente por haber nombrado a Pedro Marileo como su delegado en la provincia de Arauco. ¿Qué pretenden los que atacan tal determinación dispuesta por el propio gobernante, que en mérito de su potestad designa en tal cargo a quien observó como el más adecuado?

Que por lo demás lo es. He visto en diversos videos a una mujer que, con rostro suficiente, lanza toda la artillería en contra del gobernante y por cierto en contra de Pedro Marileo. Lo muestran en algunas escenas anteriores levantando la voz en apoyo a su pueblo.

¿Es que no debiera hacerlo? Acaso es ilógico pensar que el Presidente, precisamente nombre delegado a Pedro Marileo porque será un eslabón más para llegar a buen destino con los asuntos no resueltos de buena parte de la población mapuche? Ha existido demasiada injerencia en las resoluciones que privativamente le corresponden al Presidente.

Un senador de Punta Arenas, levantaba su voz en contra de Kast, porque "no le habían consultado en la designación de seremis de la Región de Magallanes. ¿Qué pretende ese señor ignorante? ¿Acaso serán otros los responsables de la administración de Chile y no el gobernante elegido?

Ya veremos a Pedro Marileo. Lo hará muy bien. A su provincia también la llevará a la primera división.

De eso, estoy seguro.