“Los colores pueden ser una puerta del pasado y una puerta del futuro”, expresa Sara a BioBioChile, y agrega: “Casi siempre el color favorito de una persona está asociado a algo que le hizo feliz o que le hace feliz”. Es más, la colorista reflexiona sobre el trabajo de la escritora alemana Eva Heller, que a través de su libro la Psicología del color, expresa que los colores no se asocian al azar, sino que son experiencias universales ligadas a la infancia, lenguaje y pensamiento. “Es un mensaje súper poderoso, eso fue lo que hizo que Pablo Picasso tuviera una etapa azul y una etapa rosa, pues una hablaba de la depresión y otra hablaba del circo”, plantea.
“Todo el mundo es un artista en el sentido que todos tenemos la capacidad de sensibilizarnos”, afirma Viloria. “Lo que pasa es que el color está en todo, desde que vamos a la feria y tú tomas un tomate para ver si está bueno, ahí ya estás hablando el lenguaje del color”, complementa. “Incluso, cuando tenemos una prenda favorita en el clóset, ya hay un color que está inserto en nuestro cerebro de forma automática.
Tal vez el tema de hacer más consciente el color, es volver a ver el mundo por primera vez. A mí me gusta mucho utilizar esa imagen mental de tener la capacidad de volver a disfrutar de una flor, detenerte a ver la charca de aceite en el pavimento o mirar que el atardecer está muy bonito”, resalta Viloria a BBCL. “Los colores no son azarosos, nos dicen mucho de lo que queremos transmitir”, reflexiona.
Cartas para Siena Consultada sobre cuál es su color favorito, Sara Emanuel afirma que “creo que todos los colores me gustan, en el contexto justo, pero mi color favorito cambia todos los días”. Aunque para la colorista, hay un color que guarda con mucho cariño. “Mi hija se llama Siena, que es un color precioso, un color tierra”, parte diciendo.
“Por supuesto que yo, donde vea ese color, siento que voy a tener una conexión emocional, hasta el día que no esté”, explica a nuestro sitio web. “Se llama así, porque las fuentes de ese pigmento, se extraía originalmente de Siena, en Italia”, puntualiza Sara. “Me gustan mucho los colores tierra y ocre, me parecen que son humildes, ya que también son los primeros colores con los que el ser humano conectó, o sea, las primeras pinturas en las cavernas fueron con tierra, saliva, grasa y piedra.
Entonces, siento que tenemos una relación innata con esos colores, que a veces damos por sentado, porque creemos que no son especiales”, detalla Viloria. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Sara Emanuel Viloria 🎨 (@saravilorian) “Cuando yo supe que estaba embarazada, yo estaba realmente convencida de que me iba a morir, pero realmente convencida, lo soñaba una y otra vez”, revela con serenidad. Con la profunda necesidad de contarle a Siena la historia de su vida, se propuso dejarle su testimonio, en el caso que ella, no estuviera presente para verla crecer.
Así nació el libro Cartas para Siena, un relato donde Viloria le cuenta la dura experiencia que vivió cuando tenía 13 años, puesto que atentó contra su vida saltando desde un cuarto piso. Sobrevivir a la caída, le permitió reflexionar sobre su maternidad. “Tuve muchísimas complicaciones en el embarazo, porque toda la vida yo he lidiado con depresión”.
Al respecto, Sara quedó con severas secuelas, como una lesión en la columna, “la mitad de mi columna es de metal, entonces todo el embarazo, estuvo muy asociado a estos problemas”, comenta Viloria a BBCL. En ese sentido, ante el miedo de morir y no poder ver crecer a su hija, en el libro le relata por qué quedó con una cojera y por qué hoy su trabajo se trata de hablar de los colores. También en Cartas para Siena —cuenta Sara— le explicó por qué la mamá cuando era una niña, “no quería vivir, pero ahora, soy la persona más feliz del mundo, porque ella existe”, detalla.
“Yo siempre he tratado de relacionarla con mi historia de forma indirecta, porque me parece que es valioso superar ese momento, por ejemplo, mi hija vio una película animada de la vida de Frida Kahlo. Ella recién tiene 4 años y la semana pasada me preguntó: ‘Mamá, ¿por qué caminas así? ’ Por primera vez, ella se cuestionaba por qué la mamá camina de esta forma y yo le decía: ‘Bueno, es que tuve una caída, cuando era pequeñita y la lesión fue tan fuerte, que no me pude sanar, al igual que Frida"”.
“Entonces es un libro muy bonito porque cada capítulo narra la historia de un color asociado a una anécdota personal, pero más que anécdotas son confesiones, porque son relatos muy fuertes, que yo espero que en el momento justo, mi hija lo lea y me conozca más a fondo”, agrega. “Cuando me embaracé y miro para atrás mi historia, es de dolor, hay episodios más terribles que otros, en verdad, todos los seres humanos tenemos nuestros propios episodios, pero con la llegada de mi hija, se abre esta ventana de luz en la que todo cobraba mucho sentido”. “Pasaron todas estas cosas, pero finalmente tienen un porqué, porque ella ahora está acá”, reflexiona.
“Fue como un segundo nacimiento” “Tengo una anécdota que para mí es definitiva, cuando yo tuve este episodio de la caída de la ventana, pasé muchos meses en el hospital, esperando una prótesis para tener una nueva columna de metal y siempre hablo del día en el que salí por primera vez del hospital, después de que me operaron y yo tenía meses que no veía la luz del sol y el sol me estalló en la cara cuando me sacaron del hospital en camilla”. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Sara Emanuel Viloria 🎨 (@saravilorian) “Fue una revelación, fue como volver a ver, yo siento que fue como un segundo nacimiento, pero con conciencia de haber nacido”, comenta con serenidad Sara. “Y desde ahí me convertí en una persona muy observadora, o sea, ese momento de destello del sol, fue como volver a ver y empecé a ver todo de una forma muy fina, casi como la elegancia de un rayo de luz, el movimiento de una hoja y en un principio, creía que me volvía loca.
Con el tiempo, fui entendiendo que era una observación fina del color, porque cuando vuelves a prestar atención a los colores, todo cobra sentido”. Volver a mirar Durante su extenso trabajo de divulgación del arte, Sara Viloria mantiene un espacio llamado Academia Arte Experto, donde difunde los fundamentos, psicología, tendencias y paletas del color. En aquella instancia, recuerda Sara, invitó a una clase al pintor español Antonio García Villarán, quien mantiene un famoso canal de YouTube, en la ocasión le aprovechó de preguntar cómo había que volver a mirar los colores.
Así pues, el divulgador mencionó que para volver a mirar, “hay que pararnos”. “Estamos en este mundo hiperacelerado, creemos que tenemos que ir a parques para ver la naturaleza o que tenemos que ir a museos”, recuerda que le dijo García Villarán. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Antonio García Villarán (@antoniocrea13) De igual forma, Sara piensa aún en las palabras de Antonio, quien mencionó que para volver a mirar, hay que quedarnos exactamente donde estamos.
“haz el ejercicio de ver si puedes estar por lo menos una hora descubriendo cosas nuevas”, puntualiza Viloria. “Tiene que ver mucho con hacer presencia”, reflexiona. También Sara cree que la obra del pintor Vincent van Gogh, podría inspirar para ver la vida con otros ojos, por ejemplo, en el compilado de cartas que escribió el artista neerlandés a su hermano.
“Cartas a Theo, es una preciosa declaración de resistencia, porque además, cuando uno lee estas cartas, hay muchas en las que van Gogh hablaba con una alegría sublime sobre su pintura. [Le decía a su hermano] estoy descubriendo esto, hice esta pintura que me emocionó o necesito comprar más de este color”, comenta. “Todo eso habla de una persona profundamente apasionada con estar viva y con celebrar la vida, algo que hace contrapeso, con el final que tuvo van Gogh”, explica Viloria.