Su par del Tesoro, Scott Bessent, aunque con un tono más positivo, también dio cuenta de que no están en condiciones de entregar ese apoyo en este momento. “Tan pronto como sea militarmente posible, la Armada de Estados Unidos y quizás una coalición internacional escoltarán buques”, señaló. En US$ 100 cerró el barril de Brent.

Países asiáticos toman medidas Aunque a nivel nacional el impacto de la guerra sobre el petróleo se siente a nivel de precios, en Asia lo que está en juego es específicamente el suministro. Después de todo, el 84% del crudo que pasa por el Estrecho de Ormuz se dirige a esa parte del mundo. En ese marco, Japón figura a la delantera de la intervención de la AIE, poniendo a disposición del mercado 80 millones de barriles.

Le sigue, justamente, su vecino Corea del Sur, con 24,46 millones. Este último país tomó medidas adicionales frente al shock. Fruto de una reunión económica de emergencia liderada por el Presidente Lee Jae-myung anunció la introducción de un sistema de precios máximos para los combustibles (gasolina, diésel y otros derivados).

Se trata de la primera medida de este tipo desde que los surcoreanos liberaron el mercado petrolero en 1997. China también hizo lo propio, ordenando a las grandes refinerías suspender exportaciones de gasolina y diésel. Además, Bloomberg reportó que, en los dos primeros meses del año, incrementó sus importaciones de crudo un 16% interanual para llenar reservas comerciales y estratégicas.

India se ha preparado de una manera similar, incrementando sus importaciones desde Rusia. Pakistán ha sido el más radical. Con menos reservas que el resto del vecindario, ha debido apostar por una fuerte racionalización del consumo de combustibles, suspendiendo clases, reduciendo el horario comercial y limitando a cuatro días el trabajo presencial de los empleados del Estado.