Luego, en cambio, tuvo otro desliz descomunal. Hablando de dictadores, puso en ese saco a Hitler y Stalin. Ni siquiera reparó en él mismo, en su propia existencia.
Él, está vivo porque Stalin ganó la II Guerra Mundial. Si Hitler hubiese ganado, ni López Chau ni sus padres ni sus hijos estarían con vida. Habrían sido reemplazados por una estirpe germana que habrían “recuperado” estas tierras para su raza selecta.
López Chau tiene sus méritos, como los tiene Atencio, Sanch4z o Jorge Nieto. Y en sus listas parlamentarias hay algunos que valen. Pero hay que buscarlos.
En realidad, estos candidatos presidenciales no saben lo que dicen. Y muchas veces dicen cosas no porque crean en ellas, sino simplemente porque alguien les dijo que eso “electoralmente les ayuda”, les “da votos”, o “para que no les digan rojos”. Es el oportunismo, el que habla, no la convicción.
En este contexto es difícil orientarse. En primera vuelta hay que impedir caer en la trampa. Ninguno de la Mafia vigente debe pasar a segunda vuelta y menos ganar los comicios.
En la recta final habrá que despejar el camino echando la basura en la basura como se dijo cuando cayó la dictadura. El pueblo tiene memoria.