El candidato de ultraderecha a la Presidencia de Perú, Rafael López Aliaga, que denunció sin pruebas un supuesto fraude en las elecciones generales celebradas los pasados domingo y lunes, ofreció recompensar con hasta 20. 000 soles (unos 5,1 millones de pesos chilenos) a los funcionarios electorales que le entreguen evidencias para sustentar sus acusaciones. El empresario y exalcalde de Lima exigió ya el martes la detención del organizador de los comicios y la suspensión de la proclamación de resultados, a la vez que llamó a sus seguidores a la insurgencia tras ver que puede quedar fuera de la segunda vuelta en detrimento del izquierdista Roberto Sánchez.

Ahora mandó un mensaje público a los funcionarios de los organismos electorales para que les envíen pruebas del supuesto fraude que denuncia de manera anónima. "Si eres trabajador de ONPE (Oficina Nacional de Procesos Electorales), JNE (Jurado Nacional de Elecciones) o empresa vinculada al proceso electoral y tienes información veraz y comprobable sobre posibles irregularidades, fraude o sabotaje: Renovación Popular ofrece S/. 20,000 de recompensa", manifestó López Aliaga.

El líder del ultraconservador partido Renovación Popular dejó una dirección de correo electrónico para recibir las pruebas solicitadas bajo la promesa de que se garantizará la confidencialidad y el anonimato de las personas que escriban. Críticas de López Aliaga al proceso López Aliaga ya había instaurado entre sus seguidores una narrativa de fraude en los días previos a las elecciones y la reforzó al registrarse grandes retrasos en la apertura de numerosos locales de votación por falta de material eelctoral en la capital Lima, a causa de problemas logísticos con la empresa que debía hacer el reparto a los distintos colegios. Para el ultraderechista, admirador del presidente estadounidense Donald Trump, los retrasos en la apertura de los centros de votación en varias zonas de Lima, que llegaron a ser hasta de cinco horas en algunos casos, y en otros hasta el día siguiente, llevó a que supuestamente perdiese alrededor de medio millón de votos, cifra cuyo alcance no ha sustentado.

Todas las misiones de observación electoral, incluidas las de la Unión Europea (UE) y la Organización de Estados Americanos (OEA), defienden la integridad del proceso, al considerarlo transparente pese a las irregularidades registradas con el retraso en la apertura de distintos centros de votación. La ajustada lucha por el segundo lugar López Aliaga se disputa voto a voto el pase a la segunda vuelta con el izquierdista Roberto Sánchez, del partido Juntos por el Perú (JP), quien le arrebató la segunda plaza del escrutinio al alcanzar un avance del 89,5 % del cómputo de votos. Actualmente, con el 92,12% escrutado, la derechista Keiko Fujimori (Fuerza Popular) tiene asegurada la primera plaza y el pase a la segunda vuelta con el 17,05% de los votos válidos, equivalentes a 2.

653. 663 papeletas; seguido de Sánchez, con el 12,05% y 1. 875.

447 votos; y de López Aliaga, con el 11,86% y 1. 846. 434 sufragios.

La distancia entre Sánchez y López Aliaga es de menos de 30. 000 votos, lo que hace prever que la disputa se resolverá en los jurados electorales, donde deben resolver cerca de 5. 000 actas impugnadas, equivalentes a más del 5% del total de estos comicios presidenciales que tenían en contienda a un total de 35 candidatos presidenciales, el número más alto de la historia del país.