aproximadamente y de casi 1. 70 de alto, bajando significativamente su peso, pero faltaba otra parte muy importante, pintarlo de manera tal que quedara lo más parecido al San Pedro tradicional. Para esta misión contactaron durante el verano a la restauradora Karla Aravena, quién luego de estudiar la materialidad y al propio San Pedro, se puso manos a la obra.
El resultado del trabajo ya se puede apreciar en la misma caleta, específicamente en el salón principal, lugar donde quedará hasta ser utilizado en cada procesión del 29 de junio. Un meticuloso trabajo Transformar la escultura en fibra, que es como una silueta del santo, fue todo un desafío para la artista restauradora, quien realizó un proceso de policromía de la escultura. “Originalmente el santo venía completamente en blanco, entonces en una primera etapa trabajé su base cromática utilizando esmalte sintético con el objetivo de construir el color general de la imagen.
Sin embargo, con el avance del proceso observé que el acabado resultaba demasiado brillante y generaba un efecto plástico que no dialogaba con la expresividad que buscaba para la pieza” apuntó Karla Aravena Sabando, restauradora. A partir de eso, continuó “desarrollé una segunda etapa de trabajo enfocada en matizar la superficie. Realicé un lijado controlado en algunas zonas e incorporé veladuras acrílicas sobre el rostro, el cabello y la barba, lo que permitió recuperar volumen, profundidad y transiciones más naturales entre luces y sombras.
El trabajo se concentró especialmente en el rostro, donde ajusté la mirada y el modelado de la piel mediante capas sucesivas de color aplicadas con técnicas de pincel seco y veladura”. El objetivo fue otorgar mayor presencia expresiva a la imagen y reemplazar el efecto inicial más plano por una superficie más integrada y acorde a su carácter devocional. Artista de cerro Karla Aravena es artista visual y restauradora patrimonial (@kyas.
art_22) nacida y criada en el cerro Cordillera de Valparaíso. Se vinculó con el arte desde muy niña, pero fue durante su adolescencia cuando se fortaleció a través de su participación como voluntaria en el TAC Cordillera, espacio comunitario donde durante varios años desarrolló una labor territorial como tallerista del taller de artes. En 2011 ingresó a estudiar Restauración Patrimonial en Duoc UC Valparaíso, formación que marcó profundamente su relación con la materialidad y el patrimonio.
Actualmente se encuentro cursando el último año de Licenciatura en Artes en la Escuela Municipal de Bellas Artes de Valparaíso.