A ello se suma la energía que es inyectada a la red a través de baterías solares. Se incorporaron en enero de 2024 y a la fecha hay casi 2. 500 baterías que pueden aportar, y se proyecta que al finalizar el año alcancen las 7.

000 (ver gráfico). El crecimiento mensual de inyección de baterías equivale a la energía de una central a gas o carbón de 350 MW operando 24 horas a plena carga. “Estas tecnologías permiten almacenar energía renovable que no es consumida durante el día —principalmente solar— y utilizarla en horarios de mayor demanda, como la noche, reduciendo costos de operación y emisiones de CO2.

Adicionalmente, las baterías están contribuyendo a garantizar la seguridad del servicio eléctrico a través de la provisión del Servicio Complementario de Regulación de Frecuencia, el que permite estabilizar el sistema frente a fallas de alguna instalación de generación o transmisión, y gestionar la variabilidad de las fuentes de energía renovable variable, como la eólica y solar”, añadió Ávalos. En todo caso, a pesar de que los casos estudiados se armaron con escenarios hidrológicos secos, tanto el CEN como las autoridades prevén que las condiciones meteorológicas este año serán mejores a las previstas. El subsecretario de Energía, Hugo Briones, explicó ante la Comisión de Minería y Energía de la Cámara de Diputadas y Diputados que “hoy día de acuerdo los pronósticos que tenemos de lluvia para este año, que es la corriente de El Niño, lo más probable es que tengamos hidrología húmeda, bastante nutrida.

Y considerando también que la repartición de la oferta, en realidad, es más de 50% en energías renovables (... ) no vemos restricciones (de suministro) al respecto”. El director ejecutivo de Generadoras de Chile, Camilo Charme, agrega que “el sistema eléctrico no solo requiere energía: necesita unidades que entreguen flexibilidad y atributos de seguridad a la red para gestionar, por ejemplo, las importantes rampas de generación renovable variable que caracterizan la operación diaria.

La coincidencia de estos factores podría hacer más exigente el cumplimiento de las condiciones mínimas de seguridad operacional del sistema, y ese es el ángulo que merece un monitoreo preventivo”. Por esa y otras razones, llaman a mirar con cautela el escenario internacional: “El contexto geopolítico actual y las condiciones geoclimáticas recomiendan una mirada prudente sobre la operación del sistema eléctrico, basada en escenarios conservadores. El conflicto en el Golfo Pérsico podría incidir directamente en la disponibilidad de combustibles, y las condiciones hídricas podrían incluso ser menos favorables que el año pasado durante algunos trimestres”.