El líder de la centroderecha húngara, Péter Magyar, juró este sábado como primer ministro del país, poniendo término a 16 años de mandato de Viktor Orbán. Magyar asume con la obligación de satisfacer las expectativas de cambio tras años de estancamiento económico y tensas relaciones con aliados clave, entre ellos la UE, durante el gobierno de su predecesor. Magyar derrotó a Orbán con una aplastante victoria en las votaciones del 12 de abril, otorgando a su partido Tisza una mayoría constitucional que le permitirá revertir las reformas realizadas por el primer ministro saliente, que según los críticos han debilitado la democracia húngara.
“El pueblo húngaro nos ha dado un mandato para poner fin a décadas de inacción”, declaró Magyar. “Pido a todos aquí, dentro de las paredes del Parlamento, que escuchen y oigan que los húngaros expresaron que quieren cambios, no solo un cambio de Gobierno, sino de sistema, para empezar de nuevo”, señaló en su primer discurso al mando del Gobierno. Economía en problemas Magyar hereda una economía que apenas salió del estancamiento en el primer trimestre, y ahora enfrenta nuevos obstáculos derivados del aumento de los precios de la energía, como consecuencia de la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán.
El nuevo primer ministro también ha advertido que el déficit fiscal podría acercarse al 7 por ciento del PIB este año. Todo esto puede lastrar el comienzo del nuevo gobierno y hacer que la luna de miel del líder de 45 años con los electores sea más efímera de lo esperado, pues el tiempo se acaba para asegurar los miles de millones de euros de fondos de la UE suspendidos, muy necesarios para reactivar la economía y apuntalar las finanzas públicas. Magyar juró el cargo después de haber sido elegido nuevo jefe de Gobierno con 140 votos a favor, 54 en contra y una abstención de los 199 diputados del Parlamento.