Una compleja y sensible situación se dio a conocer durante los últimos días en la comuna, luego de que un vecino denunciara públicamente dificultades para el traslado de su padre, un adulto mayor en condición de postrado con diagnóstico de Alzheimer avanzado. Según el testimonio difundido por Héctor Villalobos, el hecho ocurrió durante la jornada de Viernes Santo, cuando su padre presentó un cuadro febril que motivó su traslado desde Puerto Chacabuco hasta el Hospital de Puerto Aysén. Tras más de 13 horas de espera y atención médica, el paciente fue dado de alta en horas de la tarde.

Sin embargo, la familia denunció que no se contaba con ambulancia disponible para realizar el retorno al domicilio, debiendo enfrentar una compleja situación debido a la condición de salud del adulto mayor. En su relato, Villalobos expresó su frustración y apuntó a la falta de autorización para el uso de ambulancias en este tipo de casos. Respuesta del Servicio de Salud Aysén Frente a la situación, desde el Servicio de Salud Aysén, la subdirectora de Gestión Asistencial, Daniela Vargas Martínez, entregó una declaración pública aclarando los protocolos existentes.

La autoridad explicó que las ambulancias del sistema SAMU están destinadas exclusivamente a la atención de urgencias, debido a la alta demanda y limitada disponibilidad de móviles en la red asistencial. Asimismo, indicó que la normativa vigente —respaldada por organismos como la Contraloría— establece que no corresponde el uso de ambulancias para traslados domiciliarios posteriores a altas médicas. No obstante, desde el servicio se informó que se ha instruido la implementación de un vehículo especial en el Hospital de Puerto Aysén, destinado a apoyar traslados de pacientes con dependencia severa, en casos excepcionales y bajo evaluación.

Debate en la comunidad El caso ha generado diversas reacciones en la comunidad local, abriendo el debate sobre las condiciones del sistema de salud pública en la región, especialmente en lo que respecta al trato y traslado de pacientes en situación de vulnerabilidad. Mientras desde el Servicio de Salud se insiste en el cumplimiento de protocolos y normativas, la familia afectada plantea la necesidad de mayor flexibilidad y enfoque humano en este tipo de situaciones.