Finalmente, Mónica Rubio, astrónoma de la Universidad de Chile y Premio Nacional de Ciencias Exactas, explicó que FYST también le será muy útil para avanzar en la ciencia que ella misma realiza: “Una de las cosas que podré realizar con FYST será observar las nubes moleculares en la transición del carbono ionizado y el carbono neutro, algo que solamente este instrumento permite hacer desde la Tierra”. Un sitio excepcional y el impulso a las nuevas generaciones La comunidad internacional también celebró las características únicas de FYST. Martha Haynes, astrónoma, presidenta de la mesa directiva de CCAT y profesora emérita de la Universidad de Cornell (Estados Unidos), detalló las ventajas de su ubicación: “Esto es un nuevo diseño para un telescopio y está ubicado en un sitio excepcional.
Tienes una vista increíble del cielo, dándonos información que ningún otro telescopio es capaz de darnos”. Haynes profundizó en la importancia de la altitud: “Es única su elevación a 5. 600 metros.
Estamos por sobre la mayor parte del vapor de agua terrestre y eso permite que el tipo particular de luz que estudiamos, la radiación submilimétrica, pase a través de la atmósfera. Es un instrumento impresionante”. Uno de los factores claves de FYST es el factor formativo.
Jürgen Stutzki, astrónomo submilimétrico y especialista en instrumentos de la Universidad de Colonia (Alemania), remarcó esta visión: “Mi motivación como profesor es, por supuesto, la ciencia misma, porque es emocionante e interesante. Pero también, en particular, usar este campo emocionante de la ciencia e involucrar a jóvenes estudiantes para que aprendan las tecnologías, el software y la ciencia que lo rodea, y entrenarlos para ser una buena nueva generación”. Una proeza de ingeniería global y la clave de filantropía El telescopio, diseñado y fabricado por la empresa alemana CPI Vertex Antennentechnik GmbH, requirió un complejo operativo logístico.
Las piezas, algunas de las cuales pesan hasta 60 toneladas, fueron transportadas en barco desde Alemania hasta Chile y luego subidas en camiones hasta la cima de la montaña. El proyecto fue posible gracias al aporte de más de 10 millones de dólares del empresario y egresado de la Universidad de Cornell, Fred Young, quien estuvo en la inauguración a más de 5000 metros: “Ahora llegó la hora de ver de qué es capaz este gigante. Estoy muy feliz”, concluyó.
FYST es un proyecto operado por la corporación CCAT, liderada por la Universidad de Cornell (EE. UU. ) e integrada por un consorcio alemán (Universidad de Colonia, Universidad de Bonn y el Instituto Max Planck de Astrofísica) y un consorcio canadiense (liderado por la Universidad de Waterloo), en cooperación con astrónomos chilenos a través de la Universidad de Chile.
El telescopio debe su nombre a Fred Young, exalumno de Cornell, cuyo apoyo y visión fueron fundamentales para hacer realidad este proyecto desde sus inicios.