“La receta es similar a la que hacía mi madre, con muslo de res, muslos y alitas de pollo. Es un caldo rubio, así que no se empieza asando los huesos, como se ve en otros caldos de todo el mundo. Su preparación es muy despacio y a fuego lento.
El nuestro se cocina durante dos días y medio y extrae todo el colágeno de los huesos. Pero su color sigue siendo muy claro”, agrega.