“Las empresas que logren construir entornos laborales coherentes, con liderazgos sólidos y esquemas de trabajo flexibles, estarán mejor posicionadas para sostener su talento en el tiempo. No se trata solo de beneficios, sino que de toda la propuesta de valor”, agrega. Este cambio de paradigma obliga a las compañías a ir más allá de las políticas tradicionales y avanzar hacia modelos más integrales, donde la cultura organizacional y la experiencia del colaborador se posicionen como ejes centrales de la estrategia de negocio.