Presión energética Todo esto no deja de estar cargado de una cierta incertidumbre, en momentos en que la guerra en Medio Oriente cumple dos semanas, y tiene los precios del petróleo Brent en niveles de US$ 100 por barril. Desde Banchile, Pizarro aclaró que sus estimaciones "no toman en cuenta los posibles efectos negativos del conflicto de Medio Oriente en la demanda de los productos y costos de las empresas", y que "dependiendo de la duración del conflicto, podría haber efectos negativos". Ramos de LarrainVial indicó que, si bien su pronóstico agregado aún no incorpora plenamente los impactos derivados de este conflicto, la firma ya actualizó sus proyecciones sobre Latam Airlines, una de las compañías donde se esperan efectos de primer orden.
"En particular, hemos ajustado a la baja nuestra estimación de crecimiento del Ebitda de 2026 a 7,5%, reflejando principalmente un aumento de 6,4% en el precio promedio del crudo respecto de nuestro supuesto previo. Nuestro escenario base asume que el alza en el precio del petróleo corresponde a un shock transitorio", elaboró. Credicorp explicó que, si se realiza un ejercicio preliminar y muy parcial, su proyección de crecimiento de utilidades del IPSA podría verse impactado en algunos puntos porcentuales, quedando más cerca de 10%.
"Esto es sólo considerando el impacto que tendría en la UPA de Latam una eventual mantención del precio del combustible de aviación en su actual nivel por lo que resta del año, además de incorporar en SQM precios del litio promedio similares al valor actual del contrato de futuro más próximo para 2026". Además, "no considera el impacto del mayor precio del petróleo en la inflación, costos de producción de otras empresas, consumo y paridades de monedas", aclaró. Morales hizo hincapié en que la aerolínea liderada por Roberto Alvo tiene un tercio de sus costos ligados a combustible (jet fuel) y se ha visto beneficiada por una reducción de estos durante los últimos tres años.
En todo caso, la compañía usa coberturas para poder mitigar en parte el impacto de la volatilidad de corto plazo, manteniendo cerca del 48% de sus necesidades para el primer trimestre cubiertas, observó. También ve que las generadoras podrían sufrir el mayor impacto de un conflicto bélico más prolongado, tomando en cuenta que cerca de 36% de la generación actual del sistema proviene de fuentes térmicas que usan el gas natural como un insumo relevante, aunque durante los últimos años se ha visto una mayor disponibilidad de gas argentino, lo que ha permitido mitigar en parte la volatilidad. "Enel Chile y Engie Energia Chile tienen aproximadamente 10% y 22% de sus costos ligados a combustible (gas natural licuado) y tienen sus necesidades físicas cubiertas para 2026.
Tanto las tarifas de aerolíneas como los precios de contratos regulados traspasan parte del aumento del combustible a precio, lo que también funciona como un mecanismo de mitigación", rescató el analista de BICE. Nachari explicó que Sura está incorporando el conflicto en Medio Oriente principalmente como un riesgo macroeconómico que podría afectar variables globales relevantes para las empresas del IPSA. "Si bien el mercado chileno no tiene una exposición directa significativa a sectores ligados al conflicto, una escalada podría generar efectos indirectos importantes, como mayores costos logísticos, incrementos en fletes marítimos o presiones en el precio del petróleo.
Estos factores pueden afectar márgenes en sectores como transporte, retail o compañías con cadenas de suministro globales", apuntó. Finalmente, recalcó que "las estimaciones de utilidades suelen construirse bajo escenarios base y no incorporan completamente shocks geopolíticos inesperados", y que por lo mismo, "un deterioro mayor del conflicto podría terminar moderando el crecimiento esperado de utilidades si se traduce en mayores costos o en un entorno financiero global más incierto".