Tras varias semanas de rumores en el mundo minero, el Gobierno terminó por despejar la incógnita: el Presidente José Antonio Kast confirmó a Bernardo Fontaine como nuevo presidente del directorio de Codelco, en reemplazo de Máximo Pacheco, cuyo mandato expira el 26 de mayo. La designación no cayó del cielo. En el entorno minero y político se daba prácticamente por cerrada hace semanas, como parte de una relación que se fue consolidando entre Kast y Fontaine desde 2025, primero en la campaña presidencial y luego en la instalación del nuevo gobierno.

Un vínculo que partió desde la afinidad ideológica y terminó aterrizando en el control de la principal empresa del Estado. Fontaine no es un recién llegado al círculo del Presidente. Economista, exconvencional y figura visible del movimiento “Con mi plata no”, venía colaborando hace tiempo en el diseño programático del gobierno y en el armado del equipo económico.

Incluso, en La Moneda comentan que fue clave en contactos tempranos con el hoy ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, en la etapa previa a la instalación del gabinete. “Tomen medidas muy concretas para potenciar Codelco, cosa que no se había hecho hasta ahora” El propio Presidente no escondió la expectativa: hoy pidió que la nueva administración impulse “medidas muy concretas” para potenciar Codelco y marcó contraste con etapas anteriores, asegurando que esos cambios “no se habían hecho hasta ahora”. Un mensaje que, en simple, instala la idea de que la gestión previa no estuvo a la altura de lo que hoy se espera.

Junto a Fontaine asumirán Luz Granier y Alejandro Canut de Bon, en un directorio que llega con mandato reforzado: revisar procesos internos, enfrentar cuestionamientos por cifras de producción y, si es necesario, abrir nuevas auditorías. La discusión no es menor. La estatal arrastra semanas complejas tras reportes internos preliminares que apuntan a posibles inconsistencias en la producción de diciembre de 2025, lo que abrió un flanco adicional sobre su gobernanza y control de información.

En ese contexto, el ministro de Hacienda Jorge Quiroz también defendió la llegada de Fontaine como una apuesta por gestión y experiencia empresarial, aunque advirtió que el nuevo directorio deberá hacerse cargo de “problemas heredados” que incluyen deuda elevada y desempeño productivo bajo presión. Pero el desembarco no está exento de debate político. Desde la oposición han leído el nombramiento como parte de un diseño mayor, que abre la puerta a cambios más estructurales en la propiedad o el rol de la estatal.

El Gobierno lo descarta, aunque en el propio oficialismo reconocen que el énfasis en alianzas público-privadas y eficiencia ha reactivado una discusión que parecía dormida. Desde la oposición, el exministro Nicolás Grau cuestionó el nombramiento y lo calificó como una señal “tremenda” para la estatal, apuntando a que existían otros perfiles más adecuados dentro del mundo de la derecha para un cargo de esa magnitud. Qué tremendo que hagan algo así con Codelco.

En la derecha hay personas muy capacitadas que pudieron haber hecho un trabajo serio, a la altura de lo que significa ser la mayor productora de cobre del mundo — Nicolás Grau Veloso (@nico_grau) May 14, 2026 En el fondo, el movimiento tiene también una carga política evidente: Fontaine no solo aterriza en Codelco como técnico o administrador, sino como parte de un círculo de confianza del Presidente que se fue construyendo antes y después de la elección. Y eso, en una empresa estratégica como la cuprífera, rara vez es solo un nombramiento más.