Es que ello es muy habitual en los gobiernos populistas e integristas de ultraderecha -también en algunas dictaduras de extrema izquierda- ya que suelen ser “alérgicos” a la Ciencia, a los libros (que frecuentemente prohíben, queman, cuando no, les arrebatan financiamiento), y también a las lectura filosóficas, debido a que éstas cuestionan las causas o despiertan curiosidad científica por todo acontecer humano. Como se podría colegir, en la decisión presupuestaria de Kast, hay más que pragmatismo: enfoca en paralizar el libre pensamiento, el estudio, y el accionar crítico de las chilenas y chilenos. Por favor, entiéndaseme, el señor Kast puede creer en lo que le parezca, pues defiendo la libertad religiosa; sin embargo, él como presidente “debe” actuar y fundamentar (los mandatarios cumplen un rol también pedagógico para con todo ciudadano y compatriota), como “debe ser” en una verdadera Republica; pues Chile no es un estado fascista ni confesional.
Ahora, le escribo también fraternalmente a los más jóvenes sobre ciencia, religión y dios para que ponderen la gravedad de la infausta decisión de Kast, al restarle recursos a la ciencia, a sus investigadores, a los buscadores de Verdad. Recordemos. Hace un tiempo, se inauguró el proyecto científico astronómico más grande del mundo, en el norte de Chile.
En esos instante rondaban las siguientes interrogantes: ¿Será la visión general del Big Bang correcta? : ¿Qué pasó entes de eso? ¿Estaba el Universo entonces vacío de toda materia?
¿Se creó la materia de repente? ¿Cómo sucedió eso? En muchas culturas la respuesta inmediata ha sido que “Dios creó el Universo de la nada”.
Empero si queremos buscar una repuesta con valor, debemos preguntarnos: ¿De dónde vino Dios? Si decidimos que esta es una pregunta imposible de responder, ¿Por qué no nos ahorramos un paso y concluimos que el origen del Universo es una pregunta imposible de responder? O si decidimos que Dios siempre ha existido, ¿Por qué no ahorramos un paso y concluimos que el Universo siempre ha existido?
: “Que no hay una necesidad de creación; que siempre estuvo aquí. ” Estas no son preguntas fáciles de responder. Y en antaño fueron tratadas sólo por las religiones.
Efectivamente, el “Mito de los Muertos” -de la religión egipcia hace 5. 000 años-, no sólo entrañaba el concepto de un Dios Eterno sino que también describe el “Juicio Final y la resurrección de los muertos”; algo plagiado 3. 000 años después por las nuevas religiones.
Sin embargo, también hace 3. 500 años, el Rigveda (cantos ancestrales hindúes) expone, quizás por vez primera, la Duda Filosófica acerca del Origen del Universo. Cierto, plantean precisamente, en el gran sueño cósmico de Brahma, que “los hombres podrían no ser sueños de los dioses sino que los dioses serían los sueños de los hombres”.
Hacerse esta pregunta, es el sello distintivo de nuestra especie. La filosofía griega intentó primero responderla con elemental lógica. Hoy la Ciencia Física y las Matemáticas han logrado avances más sustantivos, como en el CERN en Suiza, posicionando antecedentes notables de que Universo puede ser eterno, y en incesante Evolución.
Por cierto, responder tan trascendente interrogante por sí mismo debe ser una responsabilidad personal e intransferible; respetable y respetada por todos… Lamentablemente, no ha sido así. La soberbia de ciertas religiones que imponen su intermediación ante un supuesto Dios, ha llevado al martirio a miles de pensadores, científicos y sabios; y ha hecho enfrentar a personas sencillas en verdaderos holocaustos, hasta perder ellos su vida y bienes materiales, en ese deliberado afán de imponer su credo, a cambio de la salvación eterna en ese eventual “Juicio Final”. Hoy, ello ya no lo piensan así 1.
200 millones de agnósticos en el mundo (la mayoría de países desarrollados, y en segmento de jóvenes y varones), entre los cuales se encuentran -según la revista Nature-, el 93% de los científicos de la Academia Nacional de EEUU. Hoy, se posiciona entonces, la creciente convicción de que Dios y las religiones son un “constructo social” de quienes ansían más, una supuesta “salvación eterna”; que la búsqueda científica y filosófica de una “Verdad Verificada” acerca del Origen del Universo, y de la Vida. Ante tal encrucijada -o para mi falso dilema- nos ayuda la célebre frase del astrofísico Stephen Hawking, al decir: “En el universo primitivo está la respuesta a la pregunta fundamental sobre el origen de todo lo que vemos hoy, incluida la vida” .
Tal vez por ello, una vez Juan Pablo II le dijo a Stephen Hawking en una conferencia sobre Cosmología realizada en el Vaticano: “Está bien estudiar el Universo y dónde se originó. Pero no se debería profundizar en el origen en sí mismo, puesto que se trata del momento de la Creación y de la intervención de Dios”. En esa misma ocasión, Hawking tuvo el coraje moral de ir más lejos, al retrucar: “Aristóteles, el más famoso de los filósofos griegos, creía que el universo ha existido siempre.
De hecho, lo que es eterno es más perfecto que lo que ha sido creado” Es que la ciencia ha desplomado incrementalmente las “verdades reveladas” impuestas por las religiones, obligando a seres humanos a que no requieran pruebas, y que sólo “crean”, pues sentencia que: “el que cree, se salva”. Tal predicamento, lo enfrentaron también con inmenso coraje moral Copérnico, Galileo, Kepler y tantos otros científicos, demostrando que la Tierra no era el centro del Universo y que además, la tierra “se mueve” en sentido elíptico; y que al decir de Lavoisier-Lomonosov: “La Materia no se crea ni se destruye, solo se transforma”. Así también investigadores científicos más contemporáneos como Darwin, Higgs, Venter, nos han iluminado con nuevas “Verdades Verificadas” sobre el genoma y la evolución de nuestra y de todas las especies, prospectando que “más temprano que tarde” sería alcanzable la “amortalidad”.
Por todo ello, el mismo Hawking, esclarece que inexorablemente: “Existe una diferencia fundamental entre la ciencia y la religión. La religión se basa en la autoridad, y la ciencia se basa en la observación y la razón. La ciencia vencerá porque funciona”.
Asimismo, el prestigiado científico y educador de la Universidad de Harvard, Carl Sagan, en su libro, “A dios lo que es de dios y a la ciencia lo que es de la ciencia”, señalaba que: “El estudio del universo es un viaje para autodescubrirnos»; «El universo no fue hecho a medida del hombre; tampoco le es hostil: Es indiferente»; «Somos el medio para que el Cosmos se conozca a sí mismo»; «En la Ciencia la única verdad sagrada, es que no hay verdades sagradas»; «La ocultación de ideas molestas puede que sean corriente en la religión o en la política, pero no es el camino a la Sabiduría, y no tiene sentido dentro de la tarea científica en el Universo». Elocuentemente, entonces, la Ciencia y Religión en el siglo XXI, son incompatibles; pues, la Espiritualidad, si es verdadera, se anida principalmente en la filosofía, que también es Ciencia. Y así, llegamos entonces a la anacrónica decisión presupuestaria de Kast a la investigación científica en nuestro Chile actual, revelando, por tanto, una ceguera intelectual y espiritual que resulta inaudita en quién detenta la máxima magistratura de nuestra Patria, pues debiera velar por abrir nuevos y más anchos horizontes de hallazgos en los pequeños y grandes problemas que inquietan a nuestra Humanidad.
En definitiva, su argumento es falso, pues la investigación científica resuelve problemas prácticos como los señalado inicialmente respecto de la salud y el bienestar humano; y también ha verificado hallazgos aún incuestionables, sobre las grandes interrogantes de los seres humanos, y el sentido trascedente de sus Vidas. Es triste lo decidido por Kast, pero así estamos.