El Imacec de marzo encendió las alertas sobre el desempeño de la economía chilena. En concreto, el Banco Central publicó esta mañana el Indicador Mensual de Actividad Económica, que registró una caída de 0,1% en doce meses, marcando su tercer registro negativo consecutivo. La serie desestacionalizada, en tanto, mostró un aumento de 0,3% respecto del mes anterior y también una expansión de 0,3% en doce meses.

Sin embargo, esa mejora mensual acotada no resta preocupación por el deterioro acumulado en el arranque del año. El dato dejó al primer trimestre encaminado a cerrar con una caída del PIB cercana a 0,3% anual, según estimaciones de varios analistas. De confirmarse en las Cuentas Nacionales que publicará el Banco Central el próximo 18 de mayo, sería el primer retroceso trimestral desde mediados de 2023 y sería el peor primer trimestre desde 2020.

De acuerdo con los analistas, la economía chilena queda con un punto de partida más débil para el resto del año, lo que vuelve más exigente alcanzar una expansión superior al 2% en 2026. El análisis Desde el OCEC-UDP, Valentina Apablaza sostuvo que el resultado volvió a sorprender negativamente, "a pesar de la existencia de un efecto calendario positivo". Esto, considerando que marzo de 2026 tuvo un día hábil más que el mismo mes de 2025.

"La principal preocupación sigue recayendo en la minería, cuya contracción no alcanza a ser contrastada con la recuperación del sector no minero", señaló. Según su análisis, con esta cifra se puede proyectar una contracción del PIB de 0,3% anual para el primer trimestre de 2026, lo que "dificulta la capacidad de crecer sobre el 2% anual durante 2026". El diagnóstico es compartido por buena parte del mercado.

Itaú, a través de su economista Vittorio Peretti, advirtió que el débil seguimiento de la actividad y nuevos vientos en contra de corto plazo —como mayores costos energéticos y recortes fiscales— plantean riesgos a la baja para su proyección de crecimiento de 2,1% para este año. "El conjunto de la economía ha perdido dinamismo", señaló el banco, junto con advertir que los datos todavía no incorporan completamente el impacto del repunte de los precios al consumidor, la caída de la confianza privada y los ajustes del gasto fiscal. A nivel sectorial, Coopeuch remarcó que la minería acumula diez registros consecutivos en terreno negativo, profundizando un deterioro asociado principalmente a la producción de cobre.

La entidad revisó a la baja su proyección de crecimiento del PIB para 2026, desde 2,2% a 1,9%, y anticipó preliminarmente una caída anual de 0,5% para el Imacec de abril. Santander también puso el foco en el impacto del débil arranque del año sobre el crecimiento de 2026. El banco estimó que la economía habría caído 0,3% anual en el primer trimestre y sostuvo que estos resultados hacen "más desafiante" que el país pueda crecer sobre 2% este año.

La entidad agregó que el dato de marzo se produjo antes de que se materializaran completamente los impactos del shock externo y del aumento de costos, por lo que el segundo trimestre podría entregar señales relevantes sobre la profundidad del deterioro. Fintual, en tanto, estimó preliminarmente que el PIB del primer trimestre mostraría una contracción de 0,2% trimestral y una caída anual del orden de 0,3%. La administradora también advirtió que el Imacec no minero, que venía mostrando mayor resiliencia, se debilitó de forma relevante durante el primer trimestre.

Según su análisis, pasó de crecer cerca de 3% en promedio a prácticamente cero, una señal que el Banco Central probablemente mirará con especial atención por tratarse de un componente menos volátil. JP Morgan, por su parte, mantiene una proyección de crecimiento de 2,1% anual para 2026, aunque reconoció que el primer trimestre fue más débil de lo esperado. El banco sostuvo que el PIB registró una contracción anualizada de 0,6% en el primer trimestre, frente a su estimación previa de crecimiento nulo.

La entidad atribuyó buena parte del bajo desempeño a shocks de oferta que deberían revertirse en los próximos meses y proyecta una aceleración de la economía en la segunda mitad del año. Bajo su escenario base, espera que el PIB promedie un crecimiento anualizado de 5,1% en el segundo semestre. Scotiabank entregó una visión más matizada.

El banco mantuvo por ahora su proyección de crecimiento del PIB "en torno a 2%", argumentando que una parte importante de la debilidad del primer trimestre respondió a shocks transitorios en sectores primarios. Según la entidad, sin esos factores negativos, la economía no minera habría mostrado un desempeño bastante mejor. Aun así, reconoció que el arrastre estadístico del año se mantiene bajo y que será necesario acelerar el ritmo de crecimiento en los próximos meses para alcanzar una expansión de 2% en 2026.