La recuperación del ñandú en la Patagonia chilena continúa sumando nuevos avances. Durante marzo y abril se realizaron tres nuevas liberaciones de ejemplares en el Parque Nacional Patagonia, iniciativa que forma parte de un programa público-privado enfocado en fortalecer la población de esta ave, considerada clave para el equilibrio de los ecosistemas estepáricos. En total, 39 ñandúes (Rhea pennata) fueron liberados en las estepas del Parque Nacional Patagonia, en la Región de Aysén, durante jornadas realizadas entre marzo y abril.
Los ejemplares llegaron en febrero vía aérea desde el centro de reproducción de la Reserva Quimán, ubicada en Futrono, Región de Los Ríos, hasta el sector Valle Chacabuco, donde permanecieron en corrales de aclimatación antes de ser liberados. La iniciativa forma parte del Programa de Conservación y Recuperación del Ñandú impulsado por Rewilding Chile junto a CONAF, SAG y la Reserva Quimán, además del apoyo logístico de Carabineros y el Ejército de Chile. Una especie amenazada en la región El ñandú es considerada el ave no voladora más grande de Chile y cumple un rol ecológico relevante en los ecosistemas patagónicos.
A través de sus desplazamientos en busca de alimento, la especie contribuye a la dispersión de semillas mediante sus fecas, favoreciendo la regeneración natural de los ecosistemas de estepa. Sin embargo, la población de ñandúes en Aysén enfrenta amenazas importantes asociadas a la pérdida de hábitat y ataques de perros. “El ñandú en esta región está en peligro de extinción, y mientras esto continúe, los esfuerzos para fortalecer la especie y aumentar su población se mantendrán, junto a acciones permanentes para proteger y monitorear el hábitat y controlar amenazas como el acoso y ataque de perros.
Así lo entienden todos quienes participamos en esta liberación, que es una etapa importante de un trabajo anual donde están comprometidos esfuerzos, voluntades y recursos”, señaló Cristián Saucedo, director del Programa de Vida Silvestre de Rewilding Chile. Un programa que suma colaboración internacional El Programa de Conservación y Recuperación del Ñandú comenzó en 2014, coincidiendo con el proceso de transformación del Valle Chacabuco desde estancia ganadera a parque nacional. Con el paso de los años, la iniciativa evolucionó hacia una red de colaboración internacional.
Durante 2025 se concretó la primera translocación de ejemplares provenientes desde Argentina y este año participaron por primera vez representantes del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre de Perú (Serfor). Los especialistas peruanos trabajan actualmente en la recuperación del suri (Rhea pennata tarapacensis), subespecie conocida como el ñandú del norte, que enfrenta un estado crítico de conservación tanto en Perú como en Chile. “El suri es el primo hermano del choique, entonces no queremos redescubrir la pólvora.
Acá hay un trabajo muy avanzado en la liberación, la reproducción, y creemos que es la forma ideal para aumentar las poblaciones de suri en el sur del Perú”, explicó Martín Zambrano, jefe de la sede Mariscal Nieto de Serfor. Participación ciudadana y monitoreo satelital Las liberaciones también contaron con la participación de vecinos y vecinas provenientes de localidades como Chile Chico, Puerto Ingeniero Ibáñez, Villa Cerro Castillo y Cochrane. “Partimos desde Chile Chico a las 7 de la mañana.
Son cinco horas para llegar y tuve la gran oportunidad de estar en el instante mismo, de abrir el cajón de traslado junto a otra compañera. Es una experiencia maravillosa. Afortunadamente estaba lloviznando, y eso disimulaba las pequeñas lagrimitas que me salían”, relató Vinskovita Jorquera, participante de una de las jornadas.
Tras cada liberación, equipos de monitoreo realizan seguimiento en terreno para observar la adaptación de los ejemplares al medio silvestre y sus desplazamientos dentro del parque. Adicionalmente, un individuo liberado el año pasado ha sido monitoreado mediante un collar GPS. Bautizada como “La argentina”, esta hembra ha registrado desplazamientos que superan las 100.
000 hectáreas, conectando el Valle Chacabuco con el Paso Zeballos en Argentina y el sector Jeinimeni, y mostrando un interesante y desconocido movimiento altitudinal estacional que esperamos abordar como línea de trabajo de este programa.