Camiones varados en caminos y carreteras de Bolivia son las imágenes que acompañan a aquellas que dan cuenta de las masivas protestas que sacuden al país. Y es que el enfrentamiento con policías en los alrededores de la cívica Plaza Murillo en La Paz son solo una parte de la movilización que, pese a haber comenzado hace un mes, se ha recrudecido en las jornadas recientes. De acuerdo con la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), actualmente son 35 los puntos bloqueados.

Cinco son los departamentos afectados: Cochabamba, Santa Cruz, Oruro, Potosí y La Paz, siendo esta última la más afectada con 14 cierres y un promedio de 15 piquetes diario, según detalló la misma ABC. El impacto en la capital “La Paz es un valle metido en medio de montañas. Entonces, si tú cortas tres o cuatro caminos principales, pues ya está.

Tienes a la ciudad sitiada”, explicó a Diario Financiero el director del Centro de Estudios para la Economía y la Libertad en Mercer University, Antonio Saravia, quien además relató lo apremiante de la situación en la ciudad capital. “No entra comida, no entra gasolina, la gente no puede ir a trabajar y los precios de los alimentos están subiendo muchísimo. La carne se ha duplicado, el pollo se ha triplicado.

No llega oxígeno a los hospitales. Hay una situación muy, muy crítica”, indicó el economista boliviano. En efecto, el desabastecimiento y el alza de los precios, en una economía que ya enfrentaba una inflación anual superior al 20%, se dejan sentir en diferentes dimensiones de la vida de los paceños.

A las afueras de la estatal Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (EMAPA) personas hacen filas y reclaman por el precio y porque solo les dejan comprar una unidad. En tanto los panificadores de El Alto comentaron en una radio capitalina que no cuentan con suficiente harina, manteca, azúcar y levadura, por lo que no pueden asegurar una provisión a partir del próximo lunes. Más apremiante es lo señalado por el director del Hospital del Norte de El Alto, Javier Mamani, quien aseguró al medio local Urgente.

bo que ya han modificado la dieta de los pacientes por la falta de carne, mientras que alertó que los alimentos en general se agotarán el miércoles. Asimismo, detalló que cuentan con abastecimiento de oxígeno hasta el jueves. Una fotografía más amplia del impacto económico la ofreció el presidente de la Cámara Departamental de Industrias de La Paz (Cadinpaz), José Eduardo Iriarte, quien estimó pérdidas de hasta US$ 15 millones por día para la economía regional, dado que los bloqueos han afectado el transporte, las cadenas de suministro y las operaciones industriales.

Otro sector impactado es la banca. Este martes el Banco Nacional de Bolivia, el Banco de Crédito de Bolivia (BCP), el Banco Económico y el banco estatal Banco Unión cerraron algunas sucursales en el centro de La Paz por motivos de seguridad, redirigiendo a los clientes a los servicios de banca en línea y cajeros automáticos, de acuerdo a lo precisado por Reuters. Estrategia de presión En cuanto a los combustibles el panorama tampoco es alentador.

El lunes la empresa estatal de energía de Bolivia, YPFB, informó que “mientras persistan los bloqueos y no se garantice el paso libre y seguro, se mantendrá suspendido el abastecimiento de combustibles a las zonas afectadas”. Así, YPFB se sumó a los llamados de Cadinpaz para que los manifestantes depongan las medidas de presión que asedian a la capital y a otras latitudes del vecino país. Sin embargo, las protestas que fueron detonadas por una reforma que modificaba las reglas de la propiedad de la tierra y que ya fue descartada, han evolucionado a la exigencia de una renuncia del Presidente Rodrigo Paz Pereira, quien responsabiliza al exPresidente Evo Morales de manipular la protesta social para desestabilizar al gobierno.

Coincidiendo con esa última tesis, el experto en estrategia e inteligencia, Roberto Lafforgue, analizó en una publicación en LinkedIn las movilizaciones en curso. “Ya no es un ciclo de protesta convencional, sino la consolidación gradual de una estructura de presión diseñada para erosionar la autoridad estatal mediante la parálisis económica, la fragmentación territorial y la intimidación política. El objetivo operativo es la asfixia económica: bloquear el suministro de combustible, alimentos, oxígeno y corredores logísticos para provocar el agotamiento de la población, socavar la confianza en el gobierno electo y generar una imagen de colapso institucional”, detalla.

En ese marco, Saravia sostiene que “es muy probable que Rodrigo Paz termine renunciando”, asegurando que “la gente no aguanta” la situación y que el mandatario se encuentra “solo”. Saravia sostiene que Paz desperdició rápidamente el capital político con el que llegó al poder tras derrotar al Movimiento al Socialismo (MAS), al no impulsar reformas económicas profundas pese a contar inicialmente con respaldo ciudadano y parlamentario. También coincidiendo en que Morales está detrás de las movilizaciones, Saravia sostiene que una eventual renuncia de Paz podría abrir la puerta al retorno político del entorno del exmandatario.

Esto, explica, porque si Paz deja el cargo asumiría su vicepresidente, Edmund Lara, quien tempranamente rompió con el gobierno y pasó a actuar como oposición interna. “Lara es uña y mugre con Evo Morales”, afirma el economista, quien advierte que ello podría significar el regreso de las fuerzas vinculadas al MAS al centro del poder boliviano.