Más que una agrupación, Puerto Orquesta funciona hoy como una plataforma de circulación para la música chilena, generando visibilidad tanto para figuras consagradas como para nuevas voces. Ese cruce ha demostrado tener impacto: su versión de “Y Volveré”, junto a Catalina Plaza y Bordonas de Oro, supera las 450 mil reproducciones, mientras que su trabajo con Aldo Macha Asenjo alcanza el millón, cifras poco habituales para repertorio patrimonial. El proyecto también ha comenzado a insertarse en producciones contemporáneas.
Recientemente, participó en el disco solista de Denisse Malebrán con reinterpretaciones de “Algo de Mí” y “Así Fue”, además de una nueva versión de “Limito con el Sol” del grupo Saiko, en una colaboración que tensiona los límites entre memoria y actualidad. Hoy, Puerto Orquesta prepara el lanzamiento de su nuevo trabajo discográfico, “Grandes Canciones Chilenas Vol. 2”, una continuación de su apuesta por resignificar el repertorio nacional desde una mirada artística ambiciosa y colectiva.
“Rescatar nuestra cultura popular no es solo un ejercicio de memoria, es una necesidad para proyectarnos como país”, señala su director, José Godoy. “Estas canciones, creadas por nuestros grandes intérpretes, compositores y músicos. construyeron nuestra identidad.
Reinterpretarlas es una forma de mantenerlas vivas y conectarlas con nuevas generaciones”. En tiempos donde el consumo musical es cada vez más fragmentado, iniciativas como Puerto Orquesta abren una pregunta incómoda pero urgente: ¿qué lugar le estamos dando a nuestra propia historia sonora?