Mientras que las mujeres embarazadas mostraron grandes aumentos prenatales de cortisol, progesterona, estradiol y testosterona, los hombres experimentaron descensos notables en las dos últimas hormonas. Esto no es sorprendente, afirma Edelstein. “Se cree que la disminución de testosterona orienta a los hombres hacia el cuidado del bebé y la inversión en la familia, en lugar de buscar nuevas parejas o ser agresivos.
Y los niveles más bajos de estradiol pueden facilitar el cuidado”, explica Edelstein. Al ser encuestados a los tres y seis meses tras el parto, los padres que mostraron mayores descensos prenatales informaron contribuir más tanto a las tareas domésticas como al cuidado del bebé, lo cual fue confirmado por sus parejas al ser consultadas por separado. “Los cambios hormonales parecen ser lo primero, lo que predice una mayor inversión [en la atención posparto]”, afirma Edelstein.