Tras la polémica, la vida de San Martín dio un giro. En 2007, obtuvo la dispensa del Vaticano para abandonar sus funciones sacerdotales y años más tarde se casó y se radicó en la región del Maule. En la zona central del país, sin sotana, asumió la dirección de un establecimiento educacional.

Según el mismo medio, el sacerdote colaboró con la producción de la serie y mantiene su postura respecto al contenido de aquella confesión. Lee también...