En los últimos días, los operativos realizados en Los Ángeles contra bandas vinculadas al narcotráfico han demostrado que cuando existe coordinación efectiva entre Carabineros, la PDI y el Ministerio Público, sí es posible golpear con fuerza al crimen organizado. Ese es el camino que fortalece las políticas públicas de seguridad: acciones concretas, permanentes y con presencia territorial real. Precisamente por eso, resulta aún más evidente que el Plan Calle Sin Violencia quedó al debe, y hoy muchas comunas se encuentran sin respuestas oportunas para enfrentar la delincuencia.

La provincia de Biobío no puede seguir esperando. El combate al delito requiere convicción, continuidad y decisión. Y, sobre todo, requiere entender que la seguridad de las familias hoy es una prioridad.