Laura Urruticoechea, esposa de Nicolás Jarry, rompió el silencio y utilizó sus redes sociales para denunciar las graves amenazas que recibe constantemente su familia por parte de supuestos apostadores deportivos, revelando además un aterrador episodio de invasión a su privacidad ocurrido hace años durante el Masters 1. 000 de Roma. A través de un extenso relato, Urruticoechea expuso una serie de mensajes violentos recibidos en su cuenta de Instagram ("es cuático esto, alguien tiene que hacer algo con los apostadores", escribió) y decidió contar un hecho traumático que, hasta ahora, habían mantenido en reserva por protección.
"Hace dos años en el Masters 1. 000 de Roma, después del primer partido de Nico contra un italiano, nos llegaron estas amenazas que lamento decir que es usual que uno las reciba. Estábamos en Roma y llegan estos mensajes de 'te voy a llevar a tus hijos en cajón'.
Lo miré justo cuando se acabó el partido y dije 'wow, qué agresivo', pero pensé que sería normal", comenzó relatando. El hostigamiento virtual traspasó rápidamente los límites físicos. "Llegamos a la pieza de hotel con los niños antes que Nico, tenemos piezas separadas, y alguien se había metido.
Había fumado un cigarro, dejado el cigarro apagado en la cama, sacado las almohadas y puesto en el suelo estratégicamente una tras de otra, desordenado todo. Era como alguien diciendo 'oye, yo estuve acá'", detalló la esposa del tenista. Tras el hallazgo, intentaron pedir ayuda sin éxito: "Fui a hablar con el hotel y creyeron que seguro habíamos sido nosotros.
Queríamos hablar con la policía, pero es todo súper complicado en Roma. No nos dejaban hablar con la policía y yo les decía 'oye, son mis hijos, ayúdame'. Volvimos a subir y el hotel, en vez de ayudarnos a llamar a la policía, había ordenado toda la pieza, sacando rastro de todo".
La situación empeoró cuando, tras lograr ir a la comisaría donde no les creyeron, retornaron con efectivos policiales al recinto. "Cuando subimos a la pieza del hotel, había pasado lo mismo. La misma persona se había metido en la pieza que estaba impecable y había hecho lo de las almohadas, el cigarro, y esta vez le había dejado dos cosas de los niños arriba de la cama.
El miedo que sentimos todos y la invasión de los límites fue muy fuerte", confesó. El apoyo de las entidades deportivas tampoco fue el esperado. "Me acuerdo de haber llamado a la ATP y nos dijeron: 'oye, no te puedo ayudar mucho, lo único que puedo hacer es cambiarte de hotel si quieres'.
Yo de verdad en mi cabeza creía que íbamos a tener guardaespaldas o que algo iba a pasar, pero no, fue como normal. Cuando logramos mostrar las pruebas habían pasado tres o cuatro días y al hotel justo se le habían echado a perder las cámaras y nunca pudimos saber nada. Nunca pasó nada ni se siguió el tema", lamentó Urruticoechea.
Finalmente, hizo un llamado a la empatía por el duro presente que atraviesa Jarry, quien además lidia con secuelas médicas. "Hemos recibido muchos comentarios muy pesados de la gente, como 'Nico retírate,para lo único que eres bueno es para tu familia'. Yo siento que Nico es admirable.
Después de esto de Roma le vino el vértigo. No se imaginan lo duro que fue. Nico sigue teniendo que llegar a las piezas y poner todos sus papelitos con puntitos para ir mirando y todavía tratando de ajustar la vista, porque lo que su vista le dice y lo que su cabeza le dice son cosas distintas hasta el día de hoy", concluyó en su emotivo descargo.