Desde mi perspectiva, la propuesta puede ser razonable en su dirección, pero su justificación requiere más información y una bajada desde lo estratégico a lo operativo, sobre todo, por el hecho que esta propuesta de tasa también lleva aparejada una integración total de los impuestos corporativos con los personales, básicamente, se plantea volver al FUT. En ese sentido, la idea parece coherente, puesto que la evidencia indica los resultados de la reforma de Bachelet de 2014, que aumentó el impuesto corporativo y eliminó el FUT, fueron nefastos. Ese es un punto a favor para el relato de Kast, sin embargo, como todo, debe ser realizado con cautela, con sustento técnico más que político.