Dr. Francisco Silva-Díaz Director del Magíster en Innovación y Tecnología Educativa Universidad Autónoma de Chile Que uno de los países más tecnologizados de Europa vuelva a priorizar libros, escritura a mano y menos pantallas no debe leerse con nostalgia pedagógica, sino como una señal de alerta. Si incluso Suecia decide frenar —aunque sea parcialmente— su impulso digital, lo que se cuestiona no es solo el uso de dispositivos, sino una idea extendida: que más tecnología en el aula equivale automáticamente a mejor educación.

En esa línea, el gobierno sueco ha reforzado la lectura, reducido las pantallas y decidido que las pruebas nacionales en primaria dejen de ser digitales, argumentando que en los primeros años se aprende mejor con lápiz, papel y libros físicos. Sin embargo, sería un error convertir esta decisión en una defensa ingenua del retorno a la escuela analógica.