La Comisión Asesora Presidencial Verdad y Niñez sufrió una renuncia clave luego de que su presidenta, Soledad Larraín, junto a los comisionados Matías Marchant, Marí Estela Ortiz y Judith Schönsteiner, anunciaran su salida, acusando que no existen condiciones mínimas para cumplir su mandato. A través de una declaración pública, señalaron que la decisión se tomó tras semanas de diálogo con autoridades, donde —afirman— expusieron propuestas y advirtieron riesgos para el funcionamiento de la instancia. Los exintegrantes apuntaron a medidas del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos como factor central de la crisis.
Entre ellas, mencionaron la desarticulación del equipo profesional, cambios en el modelo territorial y dificultades para la toma de testimonios. “Las decisiones adoptadas (…) hacen inviable continuar en coherencia con dicho mandato”, sostuvieron. Riesgos para las víctimas Asimismo, advirtieron que el impacto trasciende lo administrativo y afecta directamente la confianza de las víctimas.
“La escucha de testimonios no puede reducirse a un trámite. Exige confianza, continuidad, especialización y resguardo ético”, indicaron, agregando que “no está en juego solo una institucionalidad, sino la confianza de personas que estaban dispuestas a hablar”. La renuncia se hará efectiva el 15 de mayo.
Los comisionados señalaron que colaborarán en una transición ordenada, pero enfatizaron que su decisión busca no avalar medidas que, a su juicio, comprometen el objetivo del proceso. “Lo que hoy se debilita no es solo una Comisión, sino la respuesta del Estado frente a una deuda histórica”, concluyeron.