Las autoridades sanitarias africanas confirmaron este viernes un nuevo brote de ébola en la provincia de Ituri, en el noreste de República Democrática del Congo (RDC), donde ya se registran 246 casos sospechosos y 65 muertes bajo investigación, incluidas cuatro confirmadas mediante análisis de laboratorio. El foco principal se concentra en las zonas sanitarias de Mongwalu y Rwampara, aunque también existen reportes de posibles contagios en Bunia, pendientes de confirmación oficial. Según los primeros análisis realizados por el Instituto Nacional de Investigación Biomédica de Kinshasa, 13 de las 20 muestras examinadas dieron positivo al virus del ébola, lo que llevó a activar protocolos de emergencia y coordinación regional.
Las autoridades sanitarias convocaron una reunión urgente con representantes de RDC, Uganda y Sudán del Sur para reforzar los controles fronterizos, la vigilancia epidemiológica y las capacidades de respuesta frente al brote. El último brote declarado en RDC había finalizado oficialmente en diciembre de 2025, tras dejar 45 fallecidos y 64 contagios en la provincia de Kasai. República Democrática del Congo es el país con mayor experiencia mundial en el manejo del ébola, tras enfrentar más de una decena de brotes desde que el virus fue identificado por primera vez en 1976 cerca del río Ébola, del cual tomó su nombre la enfermedad.
La tasa promedio de mortalidad del virus alcanza cerca del 50%, aunque puede variar según el acceso a atención médica y la rapidez de detección. Los síntomas iniciales incluyen fiebre repentina, fatiga, dolores musculares y de cabeza, seguidos posteriormente por vómitos, diarrea y complicaciones hepáticas y renales. La Organización Mundial de la Salud advirtió que las campañas de vacunación y la colaboración comunitaria serán claves para evitar una expansión regional del brote, especialmente considerando la movilidad transfronteriza en África Central y las conexiones aéreas hacia Medio Oriente y otros continentes.