La escuela no solo debe ser un espacio de aprendizaje académico, sino también un lugar donde los estudiantes puedan formarse como ciudadanos, analizar los desafíos del país y expresar sus ideas de manera respetuosa. Asimismo, si no existió tal prohibición por parte del establecimiento respecto de eventuales manifestaciones estudiantiles, habría sido pertinente que los apoderados recibieran una comunicación aclaratoria por parte de la dirección del colegio, considerando la circular difundida por el Centro de Alumnos en torno a los límites para expresarse durante la visita presidencial. Instancias como estas debieran ser oportunidades pedagógicas para fortalecer la formación cívica de los estudiantes.

Después de todo, manifestarse pacíficamente es un derecho humano fundamental y una forma legítima de participación democrática.