Una serie de secuestros de comerciantes chinos llamó la atención de la policía. Pequeños empresarios que tenían un denominador común: habían solicitado préstamos de dinero a un grupo de sujetos, de la misma nacionalidad, que los ofrecían en el barrio Meiggs. Este, es solo uno de los delitos que la denominada mafia china cometió en nuestro país.
Según las indagatorias, todas las víctimas no pudieron pagar los préstamos, por lo que fueron retenidos y hasta torturados.