11 Mayo 2026 pistola, arma, crimen, delincuente / Pixabay Duranteaños, Chile observó el fenómeno del crimen organizado como una realidaddistante, asociada principalmente a otros países de la región. Sin embargo, lascifras conocidas esta semana a través del informe del Centro de Estudios enSeguridad y Crimen Organizado (Cescro) de la Universidad San Sebastián dancuenta de un aumento sostenido de las causas vinculadas a este fenómeno en elpaís y también en la región del Biobío. Elaumento de un 167,7% en las causas vinculadas al crimen organizado en la últimadécada -según revela el informe del Cescro de la Universidad San Sebastián- nopuede interpretarse como una estadística más.
"Pasamos de alrededor de un2% a un 5% de los delitos", precisó la investigadora Camila Astraín, subrayandoel crecimiento sostenido del fenómeno. Detrás de esos números existenterritorios afectados por el narcotráfico, barrios donde circulan armasilegales, familias expuestas a la violencia y comunidades que comienzan anormalizar delitos que hace algunos años parecían excepcionales. Máspreocupante aún es que menos de un tercio de estas causas termina con condenas.
De acuerdo con el estudio, actualmente solo un 27,8% de las causas asociadas alcrimen organizado concluye con sentencias condenatorias. El dato refleja nosolo la complejidad de estas organizaciones criminales, sino también laslimitaciones estructurales del sistema de persecución penal. Cuando casi el 40%de las causas en Biobío termina archivada provisionalmente, la señal que recibela ciudadanía es inquietante: muchos delitos simplemente quedan sin resolver.
Laregión del Biobío aparece hoy como la tercera del país con mayor cantidad decausas asociadas al crimen organizado. Y no se trata únicamente de tráfico dedrogas. Según el informe elaborado por el Cescro, las principales causas en laregión están vinculadas a drogas, armas y violencia, evidenciando unatransformación del fenómeno delictual que exige respuestas distintas a lastradicionales.
Eldesafío es enorme y requiere mucho más que anuncios coyunturales. Lapersecución del crimen organizado demanda especialización, inteligencia,coordinación entre instituciones y capacidad tecnológica. Tal como advirtió lainvestigadora Camila Astraín, muchos de estos delitos operan bajo modalidadescomplejas y digitales, dificultando la obtención de evidencia y la persecuciónefectiva.
Las estructuras criminales operan con redes complejas, utilizanplataformas digitales, manejan recursos y adaptan rápidamente sus métodos. Combatirlas exige un Estado preparado para esa nueva realidad. Juntocon fortalecer a policías, fiscalías y tribunales, también es necesariorecuperar espacios sociales donde el crimen organizado encuentra terrenofértil: sectores marcados por el abandono, la desigualdad, la falta deoportunidades y la desconfianza hacia las instituciones.
La seguridad no puedeentenderse únicamente desde el control policial; también involucra cohesiónsocial, prevención y presencia efectiva del Estado en los territorios. Detrásde cada cifra existe una comunidad que demanda seguridad, tranquilidad yrespuestas concretas. Por eso, el avance del crimen organizado no puedeanalizarse únicamente desde los números, sino también desde el impacto quegenera en la vida diaria de las personas.
El desafío para el Estado y lasinstituciones será actuar con oportunidad y coordinación, evitando que estasredes continúen ganando espacio en los territorios y afectando la convivenciade las comunidades. Finalmente,también es necesario reconocer que durante los últimos años distintasinstituciones del Estado, policías, fiscalías y organismos especializados hanimpulsado medidas, operativos y estrategias para enfrentar el avance del crimenorganizado. Sin embargo, las cifras expuestas por el estudio evidencian que losesfuerzos realizados hasta ahora aún resultan insuficientes frente a lamagnitud, complejidad y capacidad de expansión que han alcanzado estas redesdelictuales.
El desafío, por tanto, no pasa solo por continuar lo avanzado,sino por fortalecerlo con mayor coordinación, recursos y capacidad de respuestafrente a un fenómeno que evoluciona constantemente.