¡Hola! Tras una semana de intenso debate político y nuevos tropiezos de la vocera de Gobierno, el Presidente Kast realizó su primera cadena nacional, presentando parte del esperado Plan de Reconstrucción Nacional. Titulares fuertes, aunque sin claridad en las bajadas.

Anticipando una dura batalla en el Congreso, el Ejecutivo se ha desplegado en el Parlamento, a través de los ministros Claudio Alvarado y José García Ruminot, buscando alcanzar los votos que le permitan aprobar la denominada “megarreforma” o tributaria encubierta, a los ojos de la oposición. Una tarea nada fácil, que ha llevado a los personeros de Gobierno a cruzar la vereda y reunirse con miembros del PPD y la Democracia Cristiana. A estas alturas, todo puede pasar y nadie descarta que el pirquineo de votos pueda definir la contienda.

En un proceso de este tipo, la estrategia siempre ronda a los “sospechosos de siempre”: aquellos que pueden dar un vuelco a la votación sin espantar a nadie. Sus nombres son conocidos y forman parte de esos atletas parlamentarios expertos en volteretas. De ellos hablaremos en este +Política.

Y si de estrategias se trata, la oposición no se queda atrás. A la táctica de la pistola sobre la mesa del ministro Quiroz –dispuesto al “todo o nada”– opone una jugada que podría obligar a dividir el paquete de reformas, si es que el Tribunal Constitucional acepta la tesis interpretativa: no mezclar fomento económico con urgencia habitacional. Otra vez másMara Sedini.

La vocera de Gobierno, luego de eludir una consulta sobre los comentarios de un contraalmirante argentino, quien afirmó que la boca del estrecho de Magallanes pertenecería al país trasandino, fue incapaz de responder –nuevamente– y derivó la consulta al ministro del ramo. Una falta con evidente costo político, que ni siquiera pudo mitigar a través de un lugar común: la soberanía chilena no está en juego. En medio de tanta tensión, la salida exprés de Renato Münster de la Seremi de las Culturas de la RM dejó en evidencia una total falta de elenco para completar los cargos de gobierno.

Aunque en su caso, la salida correspondió a que no cumplía los requisitos como tener título profesional (es egresado de teatro) mucha gente se quedó con la idea de que se debió a unos posteos publicados en contra de Kast. Si fuera aquello no es el único, en la arqueología tuitera resucitamos una serie de episodios previos, donde otros personajes que sí permanecen en el Gobierno fueron tanto o más feroces en atacar al actual Presidente. Para finalizar, una historia que por estos días mantiene en vilo a la Cancillería, después que el Gobierno decidiera priorizar a embajadores “políticos” en vez de funcionarios de carrera.

Una disputa que podría sepultar una tradición de más de 30 años y que tiene a medio mundo con los nervios de punta. Particularmente a los “cucuruchos”, un grupo de funcionarios de derecha con años de servicio en Cancillería. Antes de comenzar la lectura de esta nueva edición de +Política,les pedimos invitar a más personas a que se inscriban acá y así poder hacer crecer esta comunidad de lectores dispuestos a descubrir los secretos de la política.

La guerra de trincheras en el Congreso que llegaría al TC El ingreso del Proyecto de Ley de Reconstrucción y Desarrollo Económico y Social al Congreso ha desatado la batalla legislativa más feroz en lo que va del mandato de José Antonio Kast: un complejo tablero de ajedrez político donde el Gobierno apuesta a una estrategia de “paquete cerrado” y la oposición amenaza –en caso de no ser dividido– con llevarlo al Tribunal Constitucional (TC), el mismo que hace un año destituyó a Isabel Allende. La táctica de la “pistola sobre la mesa”del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha levantado alertas inmediatas en la oposición sobre su viabilidad técnica y constitucional, debido a que el proyecto mezclaría medidas de fomento económico con la urgencia habitacional tras los incendios en Biobío, Ñuble y Valparaíso, lo que vulneraría –dicen– “los artículos 63 y 69 de la Constitución”. De tener éxito en el TC, en la oposición hay dos interpretaciones para medir sus consecuencias.

La primera es que, en caso de acogerse, el organismo tiene un plazo de 10 días –prorrogable por 10 más– para dictar sentencia. La segunda apunta a que, en caso de presentarse un recurso antes de su promulgación, la ley completa se caiga, obligando al Ejecutivo a mandar el paquete en más de un proyecto de ley. El planteamiento de la falange –liderada por figuras como el diputado Patricio Pinillay la exministra Alejandra Krauss– es que la iniciativa debe tener “urgencia social” y ser desglosada en leyes independientes.

Aprobar un mismo paquete de reactivación económica –rebajas de impuestos corporativos e invariabilidad tributaria– no tiene puntos en común con la reconstrucción de viviendas y predios quemados. “Es una trampa”, dicen. El diputado Pinilla, en tanto, asegura que no están disponibles para bajar impuestos a los sectores más ricos ni para permitir que el Estado pierda herramientas de intervención en favor del mercado.

No obstante, apoyan medidas como la eliminación del IVA para la compra de casas nuevas y beneficios para adultos mayores. Entre los puntos de impugnación, la falange destaca: Falta de “idea matriz”: señalan que el texto carece de un hilo conductor que defina el proceso legislativo, lo que entorpece la labor de las comisiones y la presentación de indicaciones. Disparidad de quorum: Alejandra Krauss ha advertido que las materias tributarias tienen trámites y un quorum distinto según la Constitución, lo que hace inviable tratarlas bajo la misma lógica que el Plan de Reconstrucción.

Las otras “líneas rojas” del PS: En el Partido Socialista se suman a la amenaza del TC, buscando evitar que el Ejecutivo “utilice la tragedia de los incendios como un vehículo para imponer su agenda económica”. El diputado Daniel Manouchehriplantea que la reconstrucción debe tramitarse de inmediato para evitar que los afectados esperen hasta septiembre, mientras que la discusión económica, que es más compleja, debería darse en un proyecto aparte. El parlamentario observa otra arista respecto a la invariabilidad tributaria: dejar amarrado un régimen impositivo por 30 años tendría “vicios de constitucionalidad”, ya que una mayoría circunstancial actual no puede impedir que futuras conformaciones del Congreso o presidentes modifiquen la ley, según las necesidades del país.

El escenario deja al Presidente Kast ante una decisión crítica:ceder a la presión de la DC y el PS para dividir el proyecto y asegurar la reconstrucción de Biobío, Ñuble y Valparaíso, o mantener su apuesta al “todo o nada”, arriesgando una derrota jurídica en el TC. Pirquineo “fino”: los sospechosos de cara a la “megarreforma” No hay mayoría y el margen es mínimo. El Plan de Reconstrucción Nacional del Gobierno de José Antonio Kast entra al Congreso con reloj apuntando a septiembre y una realidad incómoda: en la Cámara, el oficialismo parte abajo.

La aritmética es cruda –76 votos con aliados libertarios versus 79 de la oposición, DC y PDG– y obliga a lo único que hoy vale: pirquineo fino. En la sala de máquinas, la dupla Claudio Alvarado-José García Ruminotya activó el modo negociación. No es nuevo: su poder de fuego debutó en la elección de la mesa de la Cámara, donde lograron alinear votos para instalar a Jorge Alessandri (UDI).

Pero esto es otra liga: una reforma grande, con plazo y con señal a inversionistas en juego. Ganar “por dos votos” no alcanza. El primer anillo es ordenar a los propios (68 respaldos de base), con vocerías como Flor Weisse (UDI) y Arturo Squella (REP), empujando el relato económico.

Pero la clave está fuera: en los votos bisagra. Ahí aparece el PDG, más archipiélago que bancada. Franco Parisi ya recomendó rechazar, criticando lo que considera un proyecto “apurado”.

En paralelo, Interior abrió diálogo directo con el jefe de bancada Juan Marcelo Valenzuela, quien no cierra la puerta. Javier Olivares se desmarca: “A mí me ordena el electorado”, dice, y admite que hay medidas rescatables, por lo que deja la negociación abierta. El factor impredecible: Cristián Contreras (“Dr.

File”), fuera de la orgánica de bancada y evaluando acercamientos a libertarios o republicanos. El otro frente son los independientes y la DC, que ya dieron señales de autonomía en la Cámara. Felipe Camaño(DC): ayudó a elegir a Jorge Alessandri, pero hoy se endurece y toma distancia del proyecto.

Jaime Mulet(FRVS): votó por Alessandri, aunque ahora fija línea roja: no bajar el impuesto corporativo. René Alinco(Ind): votó por Jiles, pero sigue en radar; La Moneda no descarta ir a buscar su voto. En la vereda oficialista ampliada, los libertarios también pesan, pero la disciplina no es total.

Vanessa Kaiser se ha desmarcado del bloque –no apoyó a Paulina Núñez para la testera del Senado y ha votado en contra en ocasiones–, mientras el independiente ex-RN Alejandro Kusanovic compitió por la testera y hoy se mantiene distante del Gobierno. Así, por ahora, la “reconstrucción” se juega menos en los discursos y más en los pasillos. Con la Cámara en equilibrio frágil y el PDG entre su líder y sus diputados, el Gobierno apuesta a abrir grietas, uno a uno.

Pirquineo puro. Porque aquí no basta con aprobar: Kast necesita legitimar. Y cada voto puede inclinar la balanza.

El error más grave de Sedini La vocera ha cometido muchos y cada vez más graves desaciertos comunicacionales. Probablemente ostente el récord. Pero el episodio del Estrecho de Magallanes escapa por lejos a un mero tropiezo comunicacional, para fuentes ligadas a la diplomacia fue simplemente un error político de magnitud.

“Los comentarios del contraalmirante argentino sobre que la boca oriental del Estrecho de Magallanes es argentino fue una provocación. Todo el mundo sabe que es de Chile, pero que la primera autoridad a la que se le pregunta sobre el tema no fuera capaz de decir algo tan elemental en política como que la -soberanía chilena no se discute-, eso es inadmisible”. Y otra fuente agrega: “En temas de soberanía, importa tanto lo que se dice, cómo se dice y lo que se omite.

Es grave. Expone a un gobierno que duda. ” La vocera de Gobierno, Mara Sedini cruzó la frontera, literalmente.

Como era de esperar, la evasiva gatilló un incendio político en el Ministerio de Relaciones Exteriores, por lo que el propio canciller, Francisco Pérez Mackenna, tuvo que salir a poner “paños fríos” a la situación. “Como ministro de Relaciones Exteriores quiero afirmar que, primero, la soberanía de Chile en el estrecho de Magallanes es indiscutible”, declaró. Como si fuera poco, tras este episodio, Sedini confesó en una entrevista que no sabía de qué le estaban realmente preguntando, por lo que decidió entregar una respuesta institucional y derivar la materia a la Cancillería.

Nuevo autogol. Volviendo a ella y a los múltiples desaciertos a lo que se suma ahora la inseguridad, el problema para el gobierno del Presidente Kast, es que al convertirse ella en un “meme”, la vocería como tal “se está convirtiendo en irrelevante, es decir que repite minutas y repite ideas que no están internalizadas profundamente desde lo político y lo comunicativo”, dijo el sociólogo y director de TúInfluyes, Axel Callís, en Al Pan Pan con Mirna Schindler. El académico de la UCEN agregó que, además de la irrelevancia, el desempeño de Sedini genera morbo “en términos de que muchos van a ir a ver si se equivoca y eso claramente va a distorsionar”.

Asimismo, Callís apuntó a otras vocerías que han ido tomando una relevancia mayor. “Se van a dar cuenta desde la prensa que hay voceros que son mucho más válidos –desde el punto de vista técnico– a la hora de obtener información. Claudio Alvarado, el ministro del Interior, ha ido adquiriendo realmente la vocería de Gobierno”, indicó.

El curioso “VAR de tuits” en el gabinete Kast La salida exprés de Renato Münster de la Seremi de las Culturas de la Región Metropolitana –duró solo un día–, dejó instalada la duda. Aunque el actor se bajó aduciendo “motivos personales y urgentes”, justo al mismo tiempo empezaron a circular sus antiguos tuits. Pero si las publicaciones contra José Antonio Kast alcanzan para bajar a alguien en 24 horas, ¿cómo pasaron el filtro varios ministros que hicieron sparring público con el hoy Presidente?

Rincón, sin anestesia (antes del juramento) La hoy ministra de Energía no fue precisamente tibia en campaña: trató a Kast de “vendehúmo”, lo acusó de privilegiar los eslóganes por sobre propuestas y le pegó por ausencias en debates. En X, lo emplazó por el vidrio blindado y lo encasilló en la “ultra o extrema derecha”. El Mandatario, eso sí, no se guardó nada contra Rincón.

Poduje, del “no está a la altura” a Vivienda En 2024, en televisión, el entonces candidato municipal dijo clarito que Kast “no está a la altura de los desafíos modernos”, que era “muy conservador” y que sus declaraciones alimentaban polarización. Spoiler: hoy es ministro. Después, él mismo sinceró el giro: “Declaración desafortunada”.

Quizás por eso el titular de Vivienda optó por cerrar su cuenta en X, pero hay algunos pantallazos, varios con críticas a Republicanos durante el proceso constitucional. Undurraga tampoco se salva El hoy ministro de las Culturas tampoco fue precisamente cercano: cuando se acordó un pacto con Chile Vamos para presentar una lista común de candidatos a la Convención Constitucional, calificó al proyecto republicano como de “ultraderecha, populista y ultramontano”, advirtió que su llegada al poder podía empujar al país a un escenario como el de 2019 y protagonizó cruces públicos con Kast en redes. Hoy, instalado en el gabinete, esas diferencias quedaron –al menos por ahora– en modo archivo.

El Mandatario también le contestó. En el foro de Clapes UC, el entonces candidato citó a Undurraga sosteniendo que el único “estallido” real fue el de 2019 bajo el Gobierno que él respaldó, es decir, de Sebastián Piñera. La siguiente es la diapositiva en la que Kast adjuntó una captura de pantalla para responderle.

En La Moneda la explicación es conocida: en campaña se dicen cosas; ya en Gobierno, se alinean. Lo que ayer fue munición, hoy pasa como ruido de fondo. Pero el caso Münster igual dejó la ceja levantada.

Porque si la vara fueran los tuits incómodos, más de un ministro estaría en revisión. Al final, parece que no todos los pantallazos pesan lo mismo. “Ninguneo” al cuerpo diplomático en Cancillería La arremetida se ha dado en varios frentes.

El tema ha sido tratado en editoriales, entrevistas y hasta excancilleres han salido al paso para decir lo que hasta ahora era un secreto a voces: el ambiente en el Ministerio de Relaciones Exteriores es irrespirable y se corta con cuchillo. La razón: eventuales nombramientos de embajadores “políticos” en desmedro de funcionarios de carrera. De hecho, hay una lista circulando que incluye a Jorge Tarud, Issa Kort, Juan Antonio Coloma, Diego Paulsen, Luz Ebensperguer e incluso el exdiputado acusado de violencia intrafamiliar Ricardo Rincón.

Hasta los “cucuruchos” –funcionarios de carrera vinculados a la derecha– estarían disconformes con las decisiones del nuevo Gobierno. La dinámica no es nueva, pero sería primera vez que la proporción entre ambos tipos de funcionarios –políticos y de carrera– invierte tan groseramente un antiguo consensoen el mundo diplomático, el que privilegia la asignación de funcionarios de carrera ante aquellos provenientes del mundo político, en una proporción 80/20. Un acuerdo tácito, usado tras la dictadura, que ha operado por más de 30 años.

El exministro de Relaciones Exteriores Juan Gabriel Valdés ya había advertido que en Cancillería estaban pasando por un momento de “extraordinario nerviosismo” y el presidente de la Asociación de Diplomáticos de Carrera, Sebastián Lorenzini, aseguró que desconocía las razones del Presidente Kast para ocupar las embajadas para “pagar favores políticos”. Una situación que, por cierto, aseguró en campaña que durante su mandato no ocurriría. La opinión del Primer Mandatario –aseguran fuentes al interior de Cancillería– también habría prevalecido a la hora de mantener a Andrés Ergas para el cargo de embajador de Estados Unidos, pese a la oposición que habría manifestado el propio ministro de la cartera, Francisco Pérez Mackenna.

El nombramiento de “embajadores políticos” truncaría el ascenso de funcionarios de carrera, particularmente aquellos que llegaron a un alto puesto durante el Gobierno de Boric y que ahora les correspondía coronar su carrera en la cúspide del escalafón. Es el caso de Rodrigo Olsen, quien se desempeñó como secretario general de Política Exterior, debiendo asumir un puesto importante en la Unión Europea, pero que según el listado terminaría en Suecia. Sobre el ministro Pérez Mackenna dicen –en jerga hípica– que todavía “no se sube al caballo” y que ha tenido una actitud displicente, privilegiando a funcionarios jubilados que ya no son de carrera y que impiden el “tiraje de la chimenea”.

Hay preocupación por no dar cabida a mujeres y también por la incorporación de asesores extranjeros, “aparentemente nacionalizados”. Y acá concluye esta edición de +Política. Si tienen algún comentario, duda o información que quieran compartir, pueden escribirnos a maspolitica@elmostrador.

cl.