El panorama que sí sería más problemático, dice, “es de un precio del petróleo persistentemente alto por varios trimestres, porque en ese caso predominaría la desaceleración global y la presión sobre los sectores consumidores del metal pesaría más que la estrechez de la oferta”. En esa línea, Merino dice que el comportamiento del mercado cuprífero va a depender de la extensión del conflicto y que si el alza del petróleo se prolonga, tanto la economía mundial como el mundo del cobre “se verían muy afectados”. “Si el petróleo continúa incrementando su valor a niveles de US$ 120-130 por barril, el precio del cobre continuará descendiendo a niveles de US$ 5 la libra (..
) y si se prolonga, naturalmente disminuirá a niveles de US$ 4,5 la libra”, calcula. Desde la firma europea Truth Below Ground, que realiza análisis del sector minero global, indicaron a este medio que, en el corto plazo, el conflicto introduce un elevado grado de incertidumbre, pero que “la tesis estructural del cobre sigue siendo claramente constructiva” y que “los efectos cíclicos tenderían a revertirse” una vez superada la disrupción. US$5,47 precio del cobre actualmente ¿Una oportunidad?
“Tampoco es descartable que el propio shock energético acelere tendencias estructurales favorables para el cobre, como la electrificación y la transición hacia fuentes de energía alternativas a los hidrocarburos que son muy intensivas en cobre”, dicen los expertos de Truth Below Ground. De hecho, desde BofA exponen que “si bien nos preocupa que los vientos en contra para los metales puedan persistir en el corto plazo, también vemos oportunidades emergiendo”. Sobre este punto, cabe traer a colación las palabras recientes de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen, quien indicó que “los acontecimientos en Medio Oriente nos recuerdan una vez más los riesgos de seguir dependiendo demasiado de los combustibles fósiles.
Por eso debemos seguir mejorando el funcionamiento de nuestro mercado energético, atraer más inversión en tecnologías limpias y avanzar en la transición”. Así, desde el banco estadounidense subrayan que “la inversión en redes eléctricas es intensiva en metales”. Ciudad también releva este punto y dice que “el mayor precio del diésel mejoraría la rentabilidad relativa de proyectos de electrificación o sustitución por otros combustibles, acelerando la agenda de descarbonización”.