¿Por qué la élite no derrocará a Putin? Las élites gobernantes en Rusia no constituyen un grupo unificado y homogéneo, con intereses comunes, explica la politóloga Alexandra Prokopenko en el canal de YouTube Carnegie Politika. Con ello justifica la ausencia de intentos de golpe de Estado significativos, con la excepción del levantamiento de Yevgueni Prigozhin.
Describe el sistema de poder de Putin como pirámides verticales construidas en torno a mecenas individuales y vinculadas a la distribución de recursos y al acceso a los procesos de toma de decisiones. En este modelo, los participantes carecen de un centro de coordinación común y, por lo tanto, del requisito previo para la acción colectiva. Según Prokopenko, mientras los representantes de este sistema reciban de Putin más de lo que podrían obtener sin él, no habrá incentivo para un conflicto abierto, aunque no descarta que la situación pueda cambiar si se redujeran los recursos redistribuidos dentro del sistema.
La guerra y las sanciones ya habrían provocado una reducción de este “pastel” y de su distribución en favor del Ejército y sus industrias afines. Prokopenko describe la actual situación dentro de las élites como una lucha por el acceso a los recursos y por ocupar un lugar en el centro de la toma de decisiones. En su opinión, a Putin le conviene la actual falta de claridad de las reglas.
Esto divide a las élites, las obliga a demostrar su lealtad y les recuerda que los derechos de propiedad en Rusia no dependen de la ley, sino de la voluntad política del Kremlin.