Hasta el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, terció en la crisis de LIV para animar al PGA Tour a absorber a sus estrellas. "Todos los grandes golfistas deberían estar compitiendo entre ellos", sostuvo. ¿Habría otras salidas?

Los que ya tienen tarjeta del DP World Tour, como el español David Puig, el belga Thomas Detry o el inglés Tyrrell Hatton, tendrían más fácil la rehabilitación, mientras que los que no son miembros, deberían esperar a que el circuito europeo les hiciera una oferta de incorporación. Otros con menos caché podrían encontrar refugio en el circuito asiático, mientras que veteranos como Phil Mickelson, Bubba Watson o Lee Westwood apuntarían a la retirada. ¿Quién ganaría con la disolución de LIV?

La ruptura que provocó la liga saudí motivó que sus grandes estrellas solo pudieran jugar con los mejores del mundo en los cuatro "majors". Si no sobrevive, se recompondría el tablero y los dos circuitos tradicionales recuperarían toda la hegemonía, con el PGA Tour como referencia principal y el europeo, como secundario.