Un nuevo paso para rescatar uno de los íconos del patrimonio marítimo de Magallanes comenzó a tomar forma. La Corporación de Rescate del Patrimonio Marítimo, encabezada por Paulina Fajardo, impulsará un proyecto destinado a evaluar el estado actual del velero Lonsdale, con miras a su futura conservación. La iniciativa, financiada con fondos nacionales e internacionales -incluyendo el respaldo de una fundación alemana-, contempla un levantamiento del grado de daño de la embarcación, declarada Monumento Histórico por el Consejo de Monumentos Nacionales.

Para ello, un equipo de arqueólogos subacuáticos realizará trabajos en terreno durante una semana, cuyos resultados derivarán en un informe técnico clave para proyectar etapas posteriores. “El objetivo es tener un diagnóstico claro que permita avanzar hacia un plan de recuperación”, explica Fajardo, quien destaca que este proceso es la continuidad de una investigación previa que permitió reconstruir la historia del navío y difundir su valor patrimonial. Construido a fines del siglo XIX como uno de los últimos grandes veleros tipo windjammer (velero comercial con múltiples mástiles), el Lonsdale terminó sus días como pontón en el estrecho de Magallanes, donde hoy permanecen visibles parte de su proa y casco.

Su relevancia histórica -que incluso lo vincula con episodios y figuras de la cultura- lo convierte en una pieza única a nivel mundial. El proyecto no solo apunta a una eventual restauración -un objetivo de largo plazo-, sino también a frenar su deterioro actual. “Hoy el barco sigue siendo intervenido y dañado.

Es fundamental generar conciencia de que se trata de un monumento nacional que debe ser protegido”, advierte Fajardo. Entre las ideas más viables a corto plazo figura la creación de un mirador con información patrimonial y recursos digitales, que permita a la comunidad y visitantes conocer la historia del Lonsdale sin afectar su estructura. Así, Magallanes podría avanzar en la recuperación de uno de sus vestigios marítimos más emblemáticos, proyectándolo como un futuro espacio de memoria, identidad y turismo cultural en el extremo sur.