La preocupación del senador también se extendió a las alarmantes listas de espera para exámenes preventivos y de diagnóstico, como colonoscopias y mamografías, donde las demoras pueden superar los tres meses. Al respecto, Calisto denunció la desigualdad que sufren los habitantes de la zona: “Esa es una brecha entre alguien que se atiende en el sector público, que en el caso nuestro en Aysén somos todos, versus alguien que tiene plata, se toma un avión, se va a una clínica ya sea Puerto Varas o Santiago y resuelve su tema con más rapidez”. Ante este escenario, la comunidad regional mantiene un estado de alerta frente a las promesas de la administración central.

La crisis oncológica en Aysén no solo revela la falta de equipamiento técnico y humano, sino también una centralización que castiga a las zonas extremas. La resolución de estas deficiencias administrativas y presupuestarias es hoy la prioridad máxima para evitar que el diagnóstico de cáncer siga siendo sinónimo de una espera burocrática insalvable para las familias ayseninas.