En una extensa entrevista radial, el seremi de Medio Ambiente de Magallanes, Gonzalo Rosenfeld Sekulovic, abordó los principales desafíos ambientales de la región, destacando la necesidad de avanzar hacia un equilibrio entre desarrollo productivo y protección del entorno. Durante la conversación, la autoridad explicó que uno de los ejes centrales de su gestión es revisar los instrumentos normativos pendientes, particularmente decretos que se encontraban en proceso de toma de razón en la Contraloría General de la República, señalando que es necesario analizar su pertinencia y efectos en el desarrollo regional. En ese contexto, enfatizó que Magallanes requiere un enfoque equilibrado.

“Si queremos desarrollar todo, vamos a generar un perjuicio medioambiental importante. Pero si queremos proteger todo, vamos a frenar la economía. Por lo tanto, debemos convocar a todos los actores y avanzar en conjunto”, indicó.

Rosenfeld subrayó que actualmente cerca del 60% del territorio regional se encuentra bajo alguna categoría de protección, lo que obliga a compatibilizar la conservación con actividades productivas como la ganadería, la acuicultura, el turismo y proyectos emergentes como el hidrógeno verde. Uno de los temas recurrentes fue la falta de conciencia ambiental, tanto en la comunidad como en visitantes. El seremi señaló que, pese a los avances en protección de humedales urbanos y otras áreas, persisten conductas como la acumulación de residuos en espacios naturales, fogatas no autorizadas y daño a infraestructura.

“Tenemos que partir por la educación ambiental desde la primera infancia. Hoy no existe una conciencia real en la sociedad, y mientras no logremos instalarla, será difícil avanzar”, afirmó. Asimismo, explicó que la fiscalización ambiental responde a competencias específicas.

En el caso de proyectos con Resolución de Calificación Ambiental (RCA), es la Superintendencia del Medio Ambiente la encargada de verificar su cumplimiento, mientras que otras materias, como residuos sanitarios, corresponden a organismos como la Superintendencia de Servicios Sanitarios o la Seremi de Salud. En cuanto a la investigación sobre contaminación marina, indicó que actualmente existen estudios de línea base desarrollados principalmente por la academia, como la Universidad de Magallanes, aunque reconoció la ausencia de investigaciones específicas y actualizadas en algunos ámbitos. Respecto a situaciones como el denominado “cementerio de animales” en el borde costero, el seremi explicó que existe una responsabilidad compartida entre municipios y la Armada, destacando la necesidad de coordinación interinstitucional para abordar este tipo de problemáticas.

También abordó los cambios en la institucionalidad ambiental, señalando que a partir de agosto entrará en funcionamiento el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, que tendrá un rol clave en la gestión de territorios protegidos, incluyendo áreas marinas. El seremi ejemplificó los desafíos con casos como Puerto Edén, donde las restricciones ambientales han limitado las actividades productivas, generando dependencia de subsidios. “No podemos aspirar a un desarrollo basado solo en subsidios.

Necesitamos generar oportunidades de manera sustentable”, afirmó. En contraste, destacó iniciativas privadas de turismo sustentable como modelos a seguir, donde se compatibiliza la actividad económica con la conservación del entorno. Finalmente, Rosenfeld valoró el potencial de la región y expresó optimismo respecto al futuro.

“Magallanes tiene un enorme potencial. Debemos avanzar con responsabilidad, equilibrio y trabajo conjunto para lograr un desarrollo que beneficie a toda la comunidad”, concluyó.