Cuando lo que está en juego es la vida humana, nuestras convicciones deben nacer de una reflexión seria y responsable. Si realmente afirmamos que la vida tiene valor, esa convicción debe reflejarse en nuestras decisiones, en nuestras leyes y en las prioridades que elegimos como comunidad. En este sentido, el 25 de marzo, Día del niño que está por nacer, no debería ser solo una conmemoración simbólica, sino una oportunidad para preguntarnos qué tipo de sociedad queremos construir: una que relativiza el valor de la vida en sus etapas iniciales, o una que sea capaz de proteger, acompañar y acoger desde su comienzo.
📰
GENERAL
Si la vida vale, ¿desde cuándo?
Compartir
¿Te pareció importante esta noticia?
Compártela y mantén informado a Chile