La Fiscalía belga investiga si un "influencer" secuestró a una célebre águila ratonera, que desde febrero ha estado atacando con agresividad a los habitantes de la localidad valona de Dinant (sur de Bélgica), para evitar que las autoridades la sacrifiquen. La Fiscalía de Namur abrió una investigación por captura ilegal del animal, al que los lugareños llaman "Coco", después de que un "influencer" que se había propuesto salvar al ave dijera en redes sociales que el animal se encuentra ahora "en buenas manos". Se trata de Kévin Branne, un joven conocido en TikTok como "Santos", que primero anunció que se había propuesto salvar a la rapaz, para después dar a entender que la habría capturado para protegerla, en lo que la radiotelevisión belga describe como un "nuevo episodio en la improbable saga de la busarda de Dinant".
El influencer compartió una foto del animal en Facebook, difuminando el fondo para evitar que se identificara el lugar, y aseguró que "está en buenas manos". "El objetivo era capturarla durante el fin de semana de Pascua para permitir una vuelta a clase (... ) con total normalidad.
Pero no ha vuelto a ser vista desde ese viernes. La hipótesis es que fue capturada por un ciudadano", señaló el portavoz del Servicio Público de Valonia, Nicolas Yernaux, en declaraciones que recoge el diario Matélé. La historia que ha convertido al ave en un fenómeno mediático en Bélgica, arranca el 23 de febrero pasado, cuando esa busarda, de unos 55 centímetros de longitud y 120 de envergadura, empezó a atacar a personas en esa turística localidad del sur del país.
Desde entonces, se han contabilizado más de veinte agresiones en calles y plazas de distintos barrios de la ciudad, en el patio de un colegio y en bosques cercanos, al punto que el Servicio Público de Valonia emitió una serie de recomendaciones a los lugareños, como protegerse los ojos y la cabeza y avisar a un médico en caso de "herida importante". "Nunca había visto una busarda con un comportamiento tan agresivo. Ataca siempre de la misma manera: a la cabeza, por detrás.
Por eso, mientras no se la capture, lo mejor es pasear con un paraguas", explicó al diario local Les Ardennais el ornitólogo del Instituto Real de Ciencias Naturales, Didier Vangeluwe. Como la situación se prolongaba, las autoridades valonas emitieron una autorización especial para capturar al ave, que goza de estatus de especie protegida. Y fue atrapada y confinada en el Centro de Rehabilitación de Especies Silvestres (Creaves), pero alguien volvió a ponerla en libertad de forma clandestina y continuaron los ataques a los transeúntes.
Las autoridades emitieron entonces una segunda autorización para capturar a la busarda, que mientras tanto iba ganando celebridad en la prensa belga y en las redes sociales. La ministra de Naturaleza, Anne-Catherine Dalcq, dijo este jueves en el Parlamento valón que "dado el comportamiento desviado del animal, la situación podría requerir abatirlo por razones de seguridad pública". Capturar un animal salvaje en Bélgica puede conllevar penas que van de ocho días a seis meses de prisión y una multa de entre 100 y 100.
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