Pero el Estado no puede solo. Recuperar la educación como espacio de desarrollo requiere colaboración. Un ejemplo concreto es el trabajo que hemos impulsado en La Araucanía con el programa “Se Puede”.
Inspirado en el modelo de Sobral, en Brasil, se ha puesto el foco en lo esencial: que los niños aprendan a leer oportunamente. Lee también... Escuelas protegidas: un puntapié inicial y el paracetamol ideal para bajar la fiebre Martes 12 Mayo, 2026 | 10:25 A partir de ahí, evaluaciones constantes permiten ajustar la enseñanza, mejorar prácticas pedagógicas y avanzar en calidad.
Los resultados en Sobral son conocidos: pasó de estar entre los peores sistemas educativos de Brasil a convertirse en un referente en pocos años. ¿La clave? Foco, seguimiento y colaboración entre actores públicos y privados.
Chile necesita avanzar en esa dirección. Porque si queremos disminuir la violencia en las escuelas, no basta con controlarla. Hay que atacarla en su origen.
Y ese origen —aunque a veces se nos olvide— está en la calidad de la educación y en la reconstrucción de la comunidad escolar. Porque sin aprendizaje ni pertenencia, no hay convivencia posible. Y sin convivencia, no hay educación que sostenga su legitimidad.