Representantes de diversos sindicatos venezolanos convocaron a una protesta nacional para el próximo 3 de junio con el objetivo de exigir elecciones libres, la liberación de presos políticos y mejoras en las condiciones de vida, en medio de la crisis institucional que vive Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro hace cinco meses durante un operativo militar de Estados Unidos. El llamado fue realizado por dirigentes sindicales al término de una asamblea desarrollada en la Universidad Central de Venezuela, en Caracas. Allí, el secretario general del sindicato de la Cancillería, José Patines, anunció movilizaciones en todo el país y un “cacerolazo” programado para las 20 horas del mismo día.

“Vamos a estar en las calles protestando por elecciones libres, por la libertad de todos los presos políticos, por el agua y por la falta de luz”, afirmó el dirigente, quien además lanzó críticas contra la mandataria encargada Delcy Rodríguez y el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez. La convocatoria se produce cuando aumentan las presiones sobre el gobierno interino instalado tras la captura de Maduro en enero pasado. Luego de aquel episodio, Delcy Rodríguez asumió la presidencia encargada por orden del Tribunal Supremo de Justicia, situación que ha sido cuestionada por sectores opositores, organizaciones civiles y expertos constitucionalistas debido a la falta de un cronograma electoral.

De acuerdo con el artículo 234 de la Constitución venezolana, las faltas temporales o absolutas del presidente deben ser suplidas por el vicepresidente ejecutivo por un período máximo de 90 días, prorrogable por decisión parlamentaria por otros 90 días adicionales. Sin embargo, diversos sectores sostienen que el plazo para convocar elecciones ya comienza a agotarse. El partido opositor Vente Venezuela, liderado por María Corina Machado, ha insistido en que el Parlamento debe declarar la ausencia absoluta de Maduro para activar la convocatoria obligatoria a nuevos comicios presidenciales.

En paralelo, los sindicatos también convocaron a nuevas movilizaciones para el 9 de junio en demanda de aumentos salariales y mejoras laborales. Los trabajadores cuestionan el sistema de bonificaciones impulsado por el Ejecutivo y denuncian el deterioro de los servicios básicos, especialmente electricidad y agua potable. Las protestas se desarrollan en un contexto de creciente conflictividad social y tensión política en el país, mientras el oficialismo mantiene que la prioridad sigue siendo la recuperación económica antes de definir una fecha para las elecciones presidenciales.