● Llamados constantes a priorizar la presencialidad ● Trabajo con familias para fomentar la asistencia ● Implementación de estrategias junto a la Fundación Oportunidad en jardines infantiles “El mensaje a los padres es claro: cuando sus hijos están en la sala de clases, es mucho más probable que aprendan”, subraya. Aunque la infraestructura ha sido una de las principales preocupaciones ciudadanas, la directora entrega una visión matizada. Según indica, muchos establecimientos cuentan con una base estructural de calidad e incluso destacan por su diseño arquitectónico, como el Liceo Federico Varela en Chañaral , el Liceo de Música de Copiapó y en Caldera la Escuela de Desarrollo Artístico.

Sin embargo, reconoce falencias en mantención: “Los edificios envejecen y necesitan reparación”. Para abordar este problema, el SLEP trabaja en la actualización de contratos con empresas encargadas de mantención, buscando garantizar respuestas más rápidas ante fallas. Otro tema clave abordado en la entrevista fue la violencia en los establecimientos educacionales, especialmente tras hechos recientes que han impactado a nivel nacional.

Araya sostiene que, si bien existen episodios preocupantes, estos aún son excepcionales. No obstante, advierte que el riesgo está en la normalización de estos hechos. Citando a Gabriela Mistral, afirma: “La escuela es el reflejo de la sociedad”.

Desde esta perspectiva, la violencia escolar no puede entenderse de forma aislada, sino como parte de un contexto social más amplio. Las medidas anunciadas incluyen: ● Capacitación en convivencia escolar ● Trabajo con comunidades educativas ● Fortalecimiento de equipos psicosociales ● Apoyo desde universidades en el marco del Plan Atacama El objetivo es claro: resolver conflictos sin recurrir a la violencia. Pese a las dificultades, la directora destaca un dato que considera clave: el 50% de los docentes del SLEP Atacama se ubica en niveles avanzados o expertos en evaluación docente.

Esto, asegura, es una base sólida para proyectar mejoras en la calidad educativa. “El futuro de Atacama pasa por sus niños y jóvenes”, afirma. En ese sentido, insiste en que la educación pública debe ser entendida como una alternativa de calidad, capaz de formar a las nuevas generaciones y contribuir al desarrollo regional.

La entrevista deja en evidencia un sistema educativo que aún enfrenta importantes desafíos, pero que busca reorganizarse desde sus bases. Entre la crisis heredada y los esfuerzos por estabilizarla, el SLEP Atacama intenta avanzar en un equilibrio complejo: mejorar la infraestructura, fortalecer la asistencia, enfrentar la violencia y elevar la calidad de los aprendizajes. El resultado, como señala su directora, dependerá no solo de las políticas públicas, sino también del compromiso de toda la comunidad.

Porque, en definitiva, el futuro de la región —como ella misma lo plantea— comienza en la sala de clases.