El subgerente de estudios de Tattersall, Álvaro Inostroza, explicó que el escenario actual tiene su origen en decisiones de inversión tomadas hace varios años. "Muchas empresas apostaron por estas comunas y desarrollaron múltiples proyectos en paralelo, favorecidos además por planes reguladores que permitían altos niveles de densificación", señaló. Esto derivó en la construcción simultánea de edificios con una alta concentración de departamentos, muchos de ellos orientados casi exclusivamente al arriendo, lo que elevó rápidamente el stock disponible.
Impacto en precios y rentabilidad El principal efecto de esta sobreoferta recae en los inversionistas. La mayor competencia entre propiedades incrementa los tiempos de vacancia y reduce los precios de arriendo. Como ejemplo, el estudio indica que en sectores de alta concentración en Estación Central un departamento puede arrendarse en torno a $300 mil mensuales, mientras que en zonas cercanas —pero sin saturación— propiedades similares alcanzan los $350 mil.
"Esto se traduce en una pérdida de poder de negociación para los propietarios", advirtió Inostroza, agregando que hoy el mercado de arriendos "sigue siendo atractivo, pero ya no es homogéneo".