Esto sucede porque “las comidas duran más, la experiencia es más gratificante y es fácil que, sin pensarlo ni darte cuenta, tiendas a comer la misma cantidad que tu pareja”, señala. “Y con el tiempo, esto puede cambiar nuestra propia percepción de lo que constituye una porción ‘normal’ de comida”, añade. Dhondt señala que, en el seno de una relación amorosa, “también influimos en la forma en que cada uno gestiona sus emociones”.
Por ejemplo, “si uno de los miembros de la pareja utiliza la comida como consuelo o como recompensa, el otro integrante puede adoptar fácilmente el mismo patrón de comportamiento emocional, especialmente en momentos de estrés o fatiga”, puntualiza. “Se trata de una dinámica social y emocional, más que biológica”. En resumen, “el llamado ‘contagio del peso o el sobrepeso’ es una metáfora de cómo las relaciones cercanas moldean nuestros hábitos”, recalca este psicólogo.
“No es el amor en sí mismo lo que provoca el aumento de peso, sino la vida compartida: las comidas, las noches de cine y series en el sofá y los pequeños caprichos que poco a poco se convierten en la nueva normalidad”, enfatiza. Consejos prácticos para ser una pareja saludable. Consultado por EFE acerca de qué medidas prácticas podríamos tomar para evitar que el exceso de peso se ‘contagie’ en la pareja, Dhondt afirma que la solución “no consiste en guiar a nuestra pareja sino en crear juntos unos hábitos que faciliten la toma de decisiones saludables”.
“Las investigaciones demuestran que los comportamientos saludables son contagiosos en ambos sentidos, por lo que desarrollar rutinas compartidas suele funcionar mejor que intentar controlarse mutuamente”, puntualiza. Para este experto “un buen primer paso, para evitar que el sobrepeso afecte a la pareja, consiste en hacer que las opciones saludables sean la norma en casa”. En ese sentido, recomienda crear en el hogar una “despensa segura, llena de alimentos que favorezcan el bienestar a largo plazo, para que nuestra decisión de alimentarnos de manera saludable sea más fácil de aplicar, en vez de depender de nuestra fuerza de voluntad en el momento de comer”.
“Planificar las comidas y la compra de alimentos con antelación ayuda a garantizar que tomemos nuestras decisiones alimentarias cuando tenemos energía, y no cuando tengamos hambre”, apunta. “Es muy importante encontrar y compartir hábitos agradables que aumenten nuestra energía en lugar de agotarla. Dar un paseo por la tarde, cocinar juntos o programar para el fin de semana una actividad que requiera esfuerzo físico puede fortalecer tanto la relación como la salud de la pareja”, argumenta.
Dhondt finaliza la entrevista con EFE señalando que quizás lo más importante de todo sea “hablar de todos estos cambios en el seno de la pareja como un proyecto compartido, en lugar de plantearlo como una lucha”. “No se trata de ser el entrenador del otro, sino de crear un entorno en el que ambos miembros de la pareja se sientan bien. Cuando las elecciones saludables se convierten en parte de la vida cotidiana, los efectos positivos tienden a extenderse de forma natural, al igual que el amor” concluye.