Entonces, a lo mejor en vez de movernos a un tema de frecuencia, nos podemos mover a un tema de horario, es decir, que con las herramientas digitales, con el celular, sepamos exactamente los horarios de pasada. Entonces, eso te puede ayudar a reducir los tiempos de espera, reducir la sensación de espera y aprovechar la oferta de buses que ya existe. -Pero también hay que sumar que, con el alza de los combustibles, ha aumentado la demanda… -Eso lo hemos medido en varias ciudades de Chile, y el resultado es bien parejo.
Al automovilista, en general, no le gusta dejar usar el auto. Yo creo que este aumento en el precio del petróleo, si bien implica un aumento de costo, es una proporción baja del costo que experimenta el automovilista. Para tener una idea, un automovilista gasta diariamente, en el largo plazo, de $30 mil a $50 mil diarios.
Por lo tanto, que tenga que gastar $500 más al día o $1. 000 más al día, no mueve tanto la aguja. Nuestras estimaciones, en distintas ciudades de Chile, muestran que la reducción del uso del auto fue inferior al 1% y el aumento en el uso del transporte público, buses, trenes, también no alcanza a llegar al 1%.
-En telecomunicaciones, ¿cómo ha sido la puesta en marcha del proceso de retiro de cables en desuso? , en las comunas se presencia chatarra aérea. -La chatarra aérea a nadie le gusta y tiene un impacto no sólo visual o paisajístico, también tiene un impacto de seguridad.
¿Por qué? Porque muchas veces, por ejemplo, algunos camiones o algunos buses con mucha altura pasan a llevar estos cables que están en desuso y se empiezan a caer o se empiezan a soltar. Por lo tanto, hay un plan que empezamos a implementar ya desde la semana pasada (…).
La meta es llegar a 66 mil puntos a lo largo de todo Chile. Las 16 regiones del país están consideradas, son 319 comunas, del total de 346, es prácticamente cerca de un 90%. Concepción es una de las primeras en las que estamos partiendo.
-¿Esto va a tener costo para los clientes? -Esto no tiene costo para los clientes, al revés, es puro beneficio, no significa que los cables vayan a desaparecer, eso no va a ocurrir. Pero sí hay mucho cable en desuso, que están colgando, que tienen problemas de riesgo, que se ven horribles, y eso va a mejorar muchísimo.
-En el transporte de carga y logística, ¿qué planes tienen como Ministerio en Biobío? -Biobío es una región históricamente industrializada. Décadas atrás el carbón era muy importante, el acero también, y por diferentes razones son industrias que han ido desapareciendo, pero han ido surgiendo otras.
Acá, en Penco, hay una oportunidad de proyectos de tierras raras que implican varios cientos de millones de dólares de inversión, y toda esa vocación industrial que tiene la Región del Biobío, con temas portuarios, con temas pesqueros, con temas de forestales, de celulosa, hay que optimizarla y aprovecharla al máximo. En ese sentido, los puertos de la Región son un actor relevante, y ahí tenemos que ir potenciando el desarrollo industrial, que al final apoya al crecimiento, genera más empleo, se traduce en mejor calidad de vida, en mayores ingresos para las familias y, por lo tanto, hay que ver de qué forma esta mayor desarrollo y crecimiento industrial tiene una contrapartida en materia de transportes. En materias de logística urbana, el interior de las ciudades, cómo se relaciona el desarrollo del puerto con el flujo de camiones, con el flujo de ferrocarriles de carga también (…).
-En las últimas semanas se han encendido las alarmas por los recortes presupuestarios en ministerios, ¿esto afectará, de alguna forma, al transporte público? -Hay varias opciones de ir mejorando, ir puliendo un poquito. No es que ese 3% lo vayamos a sacar todo de un solo lugar, eso no ocurre.
Lo que ocurre es que hay distintas perillas con las que se puede ir ajustando la reducción para llegar a ese 3%, que a lo mejor no es 3%, a lo mejor es 2,8%. Esa es una meta que es alcanzable, eso sí. Por ejemplo, en el caso de Santiago, que por volumen es más grande, por lo tanto tú ajustas estas perillas en Santiago y mueves más la aguja que haciendo un ajuste, por ejemplo, en la Región de Aysén.
Entonces, en Santiago, más que regiones, tienes la posibilidad de mover esas perillas y generar el objetivo. -A raíz de su ejemplo, ¿cómo se ajusta el presupuesto en una región como la del Biobío? -Por ejemplo, tienes que ver cuáles son los recursos que se están usando bien y cuáles no se están usando.
Nosotros tenemos un monitoreo permanente de cuáles son los subsidios, por ejemplo, que tienen una contrapartida, una contraprestación, y ahí yo creo que se puede mover alguna perilla. Pero recordemos que 3% no es no es tanto, yo creo que desde el presupuesto familiar que tenemos todos, si tú haces un ajuste de 3% te das cuenta que puedes llegar sin un dolor relevante.