La discusión sobre la descoordinación interna del gobierno de José Antonio Kast estalló este lunes en La Moneda, cuando el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, abrió un fuerte intercambio con el jefe de asesores del Segundo Piso, Alejandro Irarrázaval, en plena reunión del comité político ampliado. El episodio se produjo al cierre de la cita, cuando el líder republicano puso sobre la mesa el conflicto por la conducción política del Ejecutivo tras la polémica generada por el oficio de la Dipres que sugería recortes y desató críticas transversales. Según informó La Tercera, Squella preguntó derechamente si el gobierno había sacado alguna conclusión después de lo ocurrido la semana pasada y apuntó al problema de coordinación que, a su juicio, sigue sin resolverse.
Su intervención buscó despejar si esa tarea recaerá en el ministro del Interior, Claudio Alvarado, o en Irarrázaval, jefe del Segundo Piso. La observación no era nueva: días antes, el propio senador había cuestionado públicamente los errores del Ejecutivo y había emplazado al Segundo Piso a tomar las riendas de las correcciones. La respuesta vino de inmediato desde el equipo presidencial.
Irarrázaval, visiblemente molesto según el medio, sostuvo que nunca ha planteado que la coordinación interministerial dependa de él y que las críticas de Squella partían de una confusión sobre el alcance real de su función. Pero el líder republicano redobló la presión y llamó a que quienes quieran lo mejor para el gobierno hagan una reflexión sobre si son “parte del problema o de la solución”. Fue entonces cuando lanzó la frase que marcó el tono del cruce: “Quien concluya que es parte del problema, tiene que dar un paso al costado”.
La afirmación fue interpretada por sectores de Chile Vamos como un emplazamiento directo a Irarrázaval para que renuncie. El jefe de asesores insistió en que él no busca liderar la coordinación entre ministerios y replicó que Squella tenía un “error de comprensión”. En medio de la tensión, el ministro del Interior, Claudio Alvarado, tomó la palabra para dejar claro que cualquier inquietud de los partidos respecto de las decisiones de La Moneda debe canalizarse a través suyo.
Tras la reunión, Squella destacó justamente ese punto y valoró que Alvarado haya mostrado claridad para equilibrar lo político con lo técnico e incorporar a los partidos a la discusión. Sin nombrarlo directamente, dejó entrever que no todos en el comité mostraron la misma disposición para corregir errores.