Uno de los golpes más simbólicos para el oficialismo fue la pérdida del control de Sunderland, bastión laborista durante más de 50 años. Reform UK logró imponerse en el concejo local y relegó al Partido Laborista al tercer lugar. El líder del concejo, Michael Mordey, perdió además su escaño.

La colectividad de Farage también consiguió una victoria relevante en Essex, donde desplazó a los conservadores después de 25 años de dominio local. Reform UK obtuvo hasta ahora 53 escaños, frente a los 13 conseguidos por el Partido Conservador, encabezado por Kemi Badenoch. En Thurrock, Reform UK arrebató además al laborismo uno de sus principales objetivos electorales, sumando al menos 27 asientos durante el recuento.

La dirigente laborista Lynn Worrall perdió su representación en el concejo local.